‘Brazil’: 10 curiosidades sobre la obra cumbre de Terry Gilliam

Bendita locura. Bendita libertad. Bendito (maldito) Terry Gilliam. Frente a los productores que le pidieron moderar el horror y plantear soluciones más alegres a la trama, el inconfundible cineasta británico, genio es otra etiqueta que podríamos haber usado en este momento sin problema, luchó y luchó hasta conseguir que se estrenara ‘Brazil‘ tal y como la había soñado. O quizá fue una pesadilla. En cualquier caso, ganamos una obra maestra.
Ciencia ficción, distopía, comedia negrísima, sátira despiadada y drama rotundo. La historia de Sam Lowry, impresionante Jonathan Pryce, tiene todos los elementos posibles y consigue brillar en todos y cada uno de ellos. Imaginación al poder, ideas disparadas sin descanso, poesía descacharrante, oscuridad hipnótica y arrebatos de una belleza incomparable. No hay otra película igual.
Una experiencia visual sencillamente alucinante, no hay imagen que no esté destinada a perdurar en la memoria, y un impulso atronador para la reflexión a distintos niveles, la gran cima artística de Terry Gilliam es un auténtico hito. Cine distinto, único y genial. Un clásico de culto que sigue fascinando con la fiereza del primer día.

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