Un veterinario, un perro y el peso del silencio: así llega la película Morro a San Sebastián

Hay películas que nacen de una pregunta y otras que nacen de una mirada sostenida. Morro, el segundo largometraje de Rodrigo García Saiz, pertenece a este segundo grupo: una historia filmada en 35 mm que prefiere el silencio antes que la explicación, y que este 18 de septiembre debutará mundialmente en uno de los escenarios más exigentes del cine europeo, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en su 74.ª edición.
La película llega además con un dato que no pasa desapercibido: es la única representante mexicana dentro de Kutxabank-New Directors, la sección del festival reservada a óperas primas y segundas películas, y uno de los espacios más seguidos por quienes buscan las próximas voces del cine autoral. Ahí competirá por el Premio Kutxabank-New Directors ante un jurado internacional.
La historia sigue Mateo (Gustavo Sánchez Parra), un veterinario que desde la muerte de su hijo vive instalado en la rutina y en una culpa que nunca termina de nombrar. Todo cambia cuando debe atender a Morro, el perro de un capo local. El peludo se queda con él unos días de recuperación, y de ese cuidado silencioso nace un lazo inesperado que, poco a poco, arrastra a Mateo hacia la vida de Isabel (Anna Díaz) y Poncho (Ernesto Meléndez), una pareja que intenta salir adelante sin lograr desprenderse del todo de la violencia que rodea al pueblo.

Más que un relato sobre el crimen, García Saiz construye una película sobre lo que queda después de él: los gestos, los vínculos y las formas silenciosas de resistir.
Así lo explica el propio director: «Durante mucho tiempo pensé que hacer una película consistía en llegar a algún lado. Hoy entiendo que es confiar en una historia cuando nadie más puede verla todavía […] No me interesaba filmar la violencia en sí misma, sino aquello que permanece después de ella: los silencios, los cuerpos que siguen habitando el mundo, los vínculos que sobreviven en medio de la pérdida […] La película no fue concebida como una respuesta, sino como una manera de acompañar a aquello que se resiste a resolverse».
Morro se filmó en Singuilucan, Hidalgo, con apoyo de Eficine Producción (IMCINE) y bajo la producción conjunta de Central Films, The 42 Film y Calouma Films.
García Saiz, formado en el CUEC-UNAM, NYU y la EICTV de Cuba, ya tiene experiencia moviéndose por el circuito festivalero. Su debut, Lluvia, pasó por Málaga y Miami, entre otros festivales, antes de llegar a las salas mexicanas en 2024. Con Morro, el director vuelve a apostar por historias que observan antes de juzgar.
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