La caída de la ballena – Crítica de la película

La caída de la ballena – Crítica de la película

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Quedar atrapado dentro de un cachalote suena a premisa de chiste. Sin embargo, Brian Duffield (director de la película La caída de la ballena) a partir de la novela de Daniel Kraus, la toma completamente en serio: Jay Gardiner (Austin Abrams) se sumerge frente a la costa de California en busca de los restos de su padre (Josh Brolin) y termina tragado por un cachalote, con apenas una hora de oxígeno para salir con vida.

Lo primero que hay que decir sobre la película La caída de la ballena, es que visualmente le pusieron muchísimo esmero. La secuencia de las orcas atacando al cachalote es un espectáculo maravilloso, de esas escenas que justifican por sí solas la experiencia de verla en pantalla grande. Pero el verdadero peso de la película lo carga Austin Abrams, que sigue demostrando por qué cada vez lo vemos más en los estelares de las ultimas películas mejor valoradas de la cartelera. Su Jay no es el héroe de acción que, con sus magníficas habilidades, escapa del estómago de la ballena; al contrario, lo vemos sufrir de verdad, y sufrimos con él esa desesperación que la atmósfera de la cinta logra crear. A pesar de los flashbacks y las escenas extra, la mayor parte de la película la pasamos junto a él en la estrechez de un espacio mínimo, y Abrams tiene una capacidad enorme de hacernos empatizar con ese encierro.

Estreno de la película La caída de la ballena en México.

Y hay algo más que vale la pena destacar tanto de él como de la dirección de la película La caída de la ballena: la manera en que manejan el estrés, la ansiedad y la presión de una escena tensa y, solo con actuación y diálogo, logran sacarle al público risas, tanto nerviosas como de comedia pura. Es algo en lo que Abrams con su autenticidad se está volviendo experto, y aquí lo explotaron muy bien.

Donde la película se queda un poco corta es en la historia. Todo gira en torno a la relación entre Jay y su padre, pero se pasa por encima de ella con tanta rapidez que, en lo personal, nunca llegué a sentirla lo suficientemente explorada como para empatizar de verdad. Y el punto más débil, creo, es el abuso de los flashbacks del padre para que Jay recuerde justo lo que necesita en cada momento. Entiendo que son necesarios para no cansarnos de tener a la ballena como único escenario, y para hacer avanzar la aventura, pero pudieron haberse explorado de otra manera, o incluso dejarnos conocer más del pasado del personaje de Brolin como buzo en su juventud o antes de Jay. Eso habría vuelto la película mucho más emocional, sin tener que caer tan de golpe en que Jay imagine la voz de su padre dentro de la ballena o en recuerdos tan exactos y constantes.

Aun así, es una película para estresarte junto a su protagonista, reír y, quizás, pensar bastante en cuánto juzgamos a nuestros padres. Nadie es perfecto, nadie nace sabiendo cómo ser padre, y al final nos convertimos en quienes somos gracias a ellos, con sus errores y malos momentos, pero con un amor incondicional. Algo que la cinta refleja incluso a través de la fugaz vida de la ballena a lo largo del largometraje. Sin duda disfrutar de la película La caída de la ballena en pantalla grande vale por completo la pena.

Contenido original de Cine PREMIERE

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