¿Qué opina la Iglesia Católica sobre la película Cónclave?
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Luego de sorprender con Sin novedad en el frente, Edward Berger tomó las riendas de Cónclave, una adaptación de la novela homónima publicada en 2016 y escrita por Robert Harris. Tras su paso por diversos festivales, la gran mayoría de críticas y espectadores coincidieron en que se trataba de un producto ambicioso, reflexivo sobre las relaciones de poder dentro de la Iglesia, y con una espectacular producción. Sin embargo, Cónclave también ha inspirado numerosas críticas de la Iglesia, con adeptos que la consideran ofensiva y profundamente anti católica.
La cinta comienza con la muerte del Sumo Pontífice. Ante el deceso, es el cardenal Lawrence (Ralph Fiennes) quien resulta designado para lidera el cónclave, uno de los rituales más antiguos del mundo, y que tiene como objetivo la elección de un nuevo Papa. Los líderes más poderosos de la Iglesia Católica se reúnen en los salones del Vaticano, donde Lawrence descubre una conspiración, y poderosos secretos que podrían cambiar su perspectiva de la Iglesia.
Si por algo sobresale Cónclave, es por mostrar que los candidatos a ser el nuevo Papa no son figuras impolutas. Todos hacen hasta lo imposible por conseguir el título más alto dentro del catolicismo. Mientras que los críticos han alabado el arrojo para hablar de la ambición dentro del Vaticano, importantes figuras religiosas han mostrado su descontento con cómo se retrata a diversos cardenales.

¿Es Cónclave una propaganda anti católica?
En Catholic Review, John Mulderig, de OSV News (editorial dedicada a la distribución de contenido católico), advirtió que “todos los cinéfilos comprometidos con los credos de la iglesia deberían abordar esta producción seria, visualmente atractiva pero manipuladora (y a veces sensacionalista) con precaución”. También hizo referencia a los sórdidos secretos que se revelan a lo largo de la trama. De paso, aseguró que se trataba de una película con “turbios valores morales”.
Missio Dei, publicación independiente que se dedica a la comunicación de “las buenas noticias de Jesucristo”, dijo que se trataba de una “película blasfema” que se burla de la Iglesia, intenta restarle credibilidad y apagar la fe de sus miembros. Según el medio, Cónclave hace una mala representación del proceso de elección papal y prefiere enfocarse en dramatizar los conflictos internos para crear estereotipos en los líderes de la Iglesia.
En respuesta a comentarios como ese, el director Edward Berger ha hablado sobre la representación que hizo de los cardenales. No quería que fueran vistos como figuras inalcanzables, sino como simples mortales con ambición (como muchos otros), de llegar más allá.
“No hay nada divino en ellos. Por eso queríamos llevar toda la película a la tierra. Todo el mundo tiene pecados, mentiras, errores, problemas y dudas. Por eso agregamos todas estas cosas modernas como cigarrillos y teléfonos celulares. Quería que los cardenales fueran como tú y yo”, dijo a Creative Screenwriting.

Catholic World Report, revista internacional que cubre temas relacionados con la Iglesia Católica, destacó que Cónclave “traiciona una seria preocupación que el mundo tiene respecto a la Iglesia”. Incluso llega más lejos al asegurar que se trata de “una pieza de propaganda anti católica disfrazada de pélícula, y la cual sirve como advertencia para que los liberales (dentro y fuera de la Iglesia) se preparen ante la muerte del Papa Francisco”.
El medio también hace eco de las “sólidas” actuaciones de Ralph Fiennes, John Litgow y Stanley Tucci. Incluso reconoce que es una película digna de ser premiada por la Academia detrás de los Óscar (especialmente por ser “complaciente”). Sin embargo, no deja de remarcar que se trata de “la más salvaje fantasía concebida por los liberales”.
“Como todos saben, los Premios de la Academia ya no son para la excelencia cinematográfica. Existen para dar reconocimiento y atención a películas que comunican el mensaje correcto en la cada vez más grande agenda de condicionamiento social”, se añade.
Angelus, sitio de Los Ángeles compuesto por “los mejores periodistas, escritores espirituales y fotógrafos del mundo actual”, señala que la película falla al mostrar el proceso del cónclave de una forma aburrida.

“Es un misterio mal escrito, mal investigado y a medias que se toma a sí mismo demasiado en serio, y que a veces se convierte en una comedia involuntaria. Es tan simplista, ignorante y superficial que parece escrito para una audiencia de niños de 12 años”.
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En su crítica se habla de abundantes clichés y estereotipos, así como de un monólogo que “pudo haber sido escrito por ChatGPT”. Ante sus ojos, los cardenales quedan como villanos (mal escritos, por cierto), y es inexplicable la contratación de actores respetados en un material “poco inspirado”.
¿Un digno retrato del cónclave?
Missio Dei ya señalaba que la película de Edward Berger hacía una representación poco fiel del proceso para elegir al nuevo Sumo Pontífice. Sin embargo, es importante conocer la opinión de expertos en el tema. Steven P. Millies, director del Centro Católico Bernardino de Unión Teológica, un colegio de Chicago, dijo que el cónclave sí es “un evento político, en el mejor sentido de la política”. Agregó que, como se retrata en la cinta, el conteo de votos es una parte necesaria del proceso (vía).
Sin embargo, lo que sucede con los cardenales entre cada ronda presenta muy pocas libertades. Para asegurar que cada votante emita sufragios en completa libertad, todos son “apartados del mundo”. No pueden hablar con gente fuera del proceso, leer noticias en ningún medio o recibir mensajes. Lo que sí sucede es la reunión en la Capilla Sixtina, donde se escriben los votos y estos son arrojados al fuego tras el conteo. Cuando la chimenea sobre el recinto emite un humo blanco, es señal de que la votación ha llegado a su fin.

Robert Harris, autor de la novela original, recibió ayuda del fallecido cardenal Murphy O´Connor, quien participó en los cónclaves de 2005 y 2008. Por su parte, Peter Straughan (guionista), el director y otros miembros de la producción recibieron un tour en la ya mencionada Capilla. El sellado de la habitación del difunto Papa, la destrucción de su anillo, los juramentos antes de votar y el análisis en busca de dispositivos de escucha también son retratados con verosimilitud.
«Al final, si hubo controversia, nunca pensé que fuera malo. Yo invito a eso. Me encanta eso. Hemos perdido la capacidad de discutir entre nosotros sin pelear entre nosotros”, afirmó. “Y si cada uno tiene una opinión diferente y un sentimiento diferente, eso es algo bueno. Si no estoy de acuerdo contigo, podría aprender algo de ti… y de repente decir: ‘Ah, está bien, nunca lo había pensado de esa manera’. Gracias por enseñarme’. Después de todo, es una película», dijo Berger a Yahoo Entertainment sobre las críticas a su retrato del proceso y los contendientes.
¿Cónclave refleja las problemáticas actuales de la Iglesia?
Ante el estreno de la cinta en Estados Unidos, The Hollywood Reporter organizó una charla con Kathleen Sprows (historiadora e investigadora del Vaticano), David Gibson (vaticanista), Amir Hussain (antiguo presidente de la Academia Estadounidense de Religión), y Kurt Martens (profesor en la Universidad Católica de Estados Unidos). Todos fueron cuestionados sobre cómo se muestra la dinámica dentro del Vaticano, y si los temas narrados en Cónclave realmente ocupan la mente de los líderes actuales de la Iglesia.
Gibson reconoció que los cardenales no hacen una campaña como tal, simplemente comparten su visión de la iglesia, y esto puede ser visto como un discurso. Cummings añadió que, antes de ser elegido como Papa, Jorge Bergoglio dio un discurso sobre cómo la iglesia debía abrir sus filas e ir a la periferia. Eso, en sus palabras, “fue una gran parte del por qué se le eligió”.
Sin embargo, también reconocen que elegir a un “salido de la nada” como el cardenal Benitez no es precisamente posible, sino una convención más cinematográfica. Gibson mencionó que, en la actualidad, hay un cardenal en Mongolia cuyo “rebaño” es de 1,400 personas, muy parecido a Benitez.

Hussain señala que, si algo se asemeja peligrosamente a la realidad, además de las bien realizadas escenas de votación, es la discusión sobre qué tan liberal debería ser la Iglesia de cara al futuro. “Necesita comprometerse con la inclusión”, afirma el expresidente de la Academia. Gibson añadió que el debate cada vez es más fuerte en el Vaticano, y que resulta imposible llegar a una decisión para los líderes eclesiásticos. No saben si ir hacia adelante y cambiarlo todo, o regresar a un catolicismo más tradicional.
¿El Papa adecuado?
ADVERTENCIA: Los siguientes párrafos contienen spoilers sobre el final de la película.
Si algo se comenta en la mayoría de sitios religiosos que han criticado Cónclave, es el sorpresivo giro final. Ninguno de los cardenales que parecen destinados a la silla del papa termina con dicho título. El elegido es el cardenal Benitez, originario de México y quien tuvo contacto con el Papa anterior poco antes de que este falleciera. Su elección es sorpresiva porque en las primeras rondas del cónclave obtuvo pocos votos. Sin embargo, estos se multiplicaron tras un poderoso discurso en el que habló de la guerra y sus consecuencias.
Una vez elegido como nuevo Papa, el cardenal Lawrence descubre que Benitez es intersexual. Posterior a su nacimiento, los médicos le otorgaron el género masculino, pero una reciente apendicectomía reveló que tenía útero y ovarios. “Soy lo que Dios me hizo” afirma el nuevo Sumo Pontífice.

Respecto a dicha revelación, la crítica de Megyn Kelly (periodista y figura que sirvió como inspiración para la película El escándalo) despertó una nueva polémica. En sus redes sociales, Kelly describió la experiencia de ver la película, y no es una muy positiva.
“Acabo de cometer el gran error de ver el tan celebrado Cónclave y es la película anti católica más repugnante que he visto en mucho tiempo. Qué vergüenza para Ralph Fiennes, Stanley Tucci y John Lithgow por protagonizarla, y qué vergüenza para el director Edward Berger (entre otros). ¡Hacen AL PAPA INTERSEXUAL! Este es el gran giro emocionante al final. Ojalá lo hubiera sabido para no haberlo visto. Casi no hay personajes redentores en la película: cada cardenal está moralmente arruinado y es repulsivo. La única excepción, por supuesto, es el Papa intersexual (que – ¡sorpresa! – tiene partes reproductivas femeninas) y el cardenal que guarda su secreto – porque, por supuesto, ese tipo de secreto católico debe ser ensalzado. Estoy disgustada”.
Durante la 87ª edición de los Globos de Oro, Cónclave obtuvo el premio a Mejor guion. Peter Straughan, responsable de escribir la cinta, respondió a los medios sobre las declaraciones de Kelly. Aunque este no las había leído, sí dio una contundente respuesta a quienes han tachado su trabajo de “anti católico”.
“No creo que la película sea anticatólica. Fui criado como católico. Yo era monaguillo. Creo que el mensaje central de Cónclave es que la iglesia siempre tiene que volver a encontrar su núcleo espiritual, porque tiene mucho que ver con el poder. Siempre ha sido un equilibrio cuidadoso y difícil”, dijo Straughan. “Para mí, ese fue un ideal católico muy importante con el que me criaron. Y lo mantengo”, dijo a Variety.
Catholic World Report tampoco vio con buenos ojos ese giro, y mucho menos la frase pronunciada por Benitez. El sitio afirma que, bajo esa lógica, “Dios hizo a los pedófilos y psicópatas asesinos lo que son, ¿y debemos aceptarlo? Por supuesto que no”. Angelus también tiene mucho en contra del desenlace, pues afirma que se siente como una broma incluso para los corruptos cardenales. En Missio Dei se afirma que esto es parte de una agenda. También se sugiere a los espectadores que vean Cónclave como una ficción y mero entretenimiento. Además, indican que si Hollywood pretende hacer más películas que “difamen nuestra querida Iglesia Católica, no las apoyaremos”.
Respecto a esta polémica revelación, los expertos de The Hollywood Reporter también tienen algo que decir. Martens afirma que son demasiadas preguntas para las que aún no se tienen respuestas. Sprows lo ve como un reflejo del Vaticano que maneja el actual Papa Francisco, que permite más aceptación y participación de las mujeres. A Gibson le recordó que el Papa recientemente tuvo un encuentro amistoso con adolescentes intersexuales y transexuales, por lo tanto, el final dejó un impacto notorio en él. Por su parte, Cummings relató haber visto la cinta con mujeres religiosas, y que entre ellas se emitió un contundente: “¿En serio? ¿Así es como las mujeres obtienen poder en la Iglesia?”.

La Iglesia en manos del elegido
Para Ralph Fiennes, protagonista de la cinta, esta cuestiona quién es en realidad la mejor persona para liderar el destino de la Iglesia. “Queremos que serán espirituales, que tengan una gran formación como personas; a lo largo de la historia, creo que entendemos cómo esa persona llegó ahí”, dijo a TODAY.
Isabella Rossellini, quien interpreta a la hermana Agnes, ama de llave de los cardenales, el manejo del catolicismo y las luchas de poder no resultó novedoso. Su educación la llevó a estar dentro de varias iglesias, y por ello tiene la potestad para asegurar qué tan bien o mal hicieron su trabajo Edward Berger y Peter Straughan.
“Fui a la escuela con las monjas. Crecí en Roma, por eso el Vaticano y el debate del Vaticano están muy presentes. Sabía que eran gente conservadora y progresista. Sabía de escándalos, sabía de no escándalos. Supe de santos y supe de pecadores, todos dentro de la Iglesia Católica. Cuando leí el guion, debo admitir que repasé el final dos o tres veces; pensé que no lo entendía del todo, así que llamé a mi agente y le pregunte: ‘¿En serio pasa esto?’. El cardenal Lawrence tiene un hermoso discurso al principio sobre la certeza y la duda, y creo que ese es el nucleo de la película. El final nos lleva de vuelta a esa duda”, agregó al mismo medio.
Aun con críticas de los feligreses por su representación de la Iglesia, la audiencia dio un gran apoyo a Cónclave y la hizo superar los $60 millones de dólares en la taquilla mundial. Fueron cifras suficientes para generar beneficios. En cuanto a críticas se refiere, estas fueron en su mayoría positivas. Todo indica que, en realidad, muchos tenían un gran interés por conocer cómo se vive el poder en las paredes del Vaticano.

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