15 Películas para revisar después de haber visto ‘Elvis’

elvis pelicula

Warner Bros.


        Baz Luhrmann tiene un estilo muy marcado. Lo ha ido plasmando en cada una de sus películas, y aunque son solamente seis, han servido para fijar sus marcas distintivas. Quizás ‘Australia’ se aleje más de sus rasgos propios. Las demás son obras hijas de su autor: un héroe con aspiraciones en un mundo de fantasía, color y mucha purpurina, y reivindicaciones de clase. Una introducción para presentar su nueva historia y puesta en escena. No importan que sea una nueva Verona con claras raíces mexicanas, el Paris de primeros del Siglo XX, el Nueva York de los locos años 20. El sello Luhrmann está en cada una de las producciones del australiano, como sucede aquí con Las Vegas, el emplazamiento del ocaso de Elvis Presley. El lujoso hotel fue la jaula donde el Rey del Rock pasó los últimos años de su vida. Una nueva jaula de oro para su último protagonista, como tenía Satine, Julieta, El gran Gatsby…

        Ahora acaba de llegar ‘Elvis’, donde hace una revisión de la vida del Rey del Rock. La película es un biopic pero no al uso, como se puede decir de los que se encuentran entre los mejores biopics de la historia. En ella Luhrmann reverencia al artista mostrando lo malo y lo bueno del cantante. Es difícil encontrar otro director que pudiera captar tan bien la esencia de Elvis, dado lo bien que casa su estilo tan abigarrado y vertiginoso con la figura del de Memphis. Además de revisar los puntos más importantes de dicha biografía, vuelve a narrar algo que siempre se le ha dado de maravilla: una historia de amor. Aquí trasciende más allá del que Elvis tuvo a su mujer, Priscilla. Austin Butler y Olivia DeJonge despliegan una química arrolladora, como en todas las parejas que ha creado Luhrmann en su filmografía. Y eso que no comparten muchas escenas del extenso metraje. Ese amor se reparte hacia su esposa, a su hija Lisa Marie, a su madre, a los fans, a la música en general.

        Si después de haber ido a ver ‘Elvis’ te has quedado con ganas de más (algo normal tras el chute enérgico que ofrece Luhrmann), aquí tienes una lista para aliviar el ‘mono’ luhrmanniano, o frenar las ganas de biopic musical. Por supuesto puedes aprovechar para descubrir o revisionar la filmografía del cantante, y echar un vistazo a las mejores películas y momentos de Elvis Presley en el cine. En este artículo no solo están algunas de las cintas del cineasta, también otros títulos muy dispares. Todas ofrecen algún apunte o referencia que también contiene la recién llegada a los cines. ¿Con cuál de todas estas tramas vas a empezar?

        Publicidad – Sigue leyendo debajo

        El amor está en el aire (Baz Luhrmann, 1992)

        ¿Por qué verla? Porque es la ópera prima de Baz, el primer proyecto que siguió su patrón.

        El australiano estrenaba su primer largo en 1992.Scott es un bailarín con talento que baila con Liz. Ambos tienen posibilidades de hacerse con el Gran Premio Pan Pacific. Pero todo se va al traste cuando a Scott se le ocurre improvisar con unos pasos que no están permitidos por la Federación. Por este motivo, Liz le abandona. Scott se queda sin pareja de baile a consecuencia de su atrevimiento. La salvación se presenta con Fran, una bailarina principiante, pero con una calidad indiscutible. Pero claro, están las normas de la Federación de Baile, que quiere mantener muy controlados a sus miembros.

        Ya asomaban las inquietudes del cineasta sobre el poder de los villanos -aquí el organismo de baile- sobre sus protagonistas. En ‘Elvis’ es el Coronel Tom Parker quien mantiene el control sobre su presa, el chaval que acaba convirtiéndose en leyenda.

        Aspiraciones, espectáculo, luces, brilli brilli y una historia de amor de por medio eran los ingredientes con los que Luhrmann comenzó y ha usado después en siguientes producciones.

        Romeo + Julieta (Baz Luhrmann, 1996)

        ¿Por qué verla? Porque es la cinta que supuso su campo de pruebas sobre lo que vendría después

        ¿Cómo sería ‘Romeo y Julieta’ si Shakespeare viviera en nuestros días y la adaptara a cine? Eso se imaginó Baz, y lo tenía claro: los enamorados se conocerían en Verona Beach, un lugar gobernado por los dos grandes capos, Montesco y Capuleto. Fiestas desmesuradas y El barroquismo de su estética ha convertido la película en un icono pop de esa década. Eso por no mencionar lo bien que quedaban, al menos en pantalla -fuera ya era otra historia- Danes y DiCaprio como los jóvenes amantes. La película supuso para el actor un entrenamiento para lo que vendría después: la mastodóntica ‘Titanic’. Gracias a Luhrmann, DiCaprio fue forjando su figura como nuevo rostro de Hollywood.

        Romeo + Julieta cumple 25 años. ¡Descubre sus secretos!

        Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001)

        ¿Por qué verla? Porque confirmaba hasta donde podía llegar Luhrmann en lo que a espectacularidad se refiere.

        La consagración del australiano vino en 2001 con una película que miraba hacia el París bohemio de los primeros años del S. XX. Luhrmann dejaba claro que la precisión histórica no va con él (algo que se mantiene en ‘Elvis’) y que apuesta por el artificio para lograr la conexión y deslumbramiento del público. Y una historia de amor, claro, porque «el amor es algo esplendoroso, el amor nos eleva a nuestra esencia ¡Todo lo que necesitas es amor!»

        El musical protagonizado por Ewan McGregor y Nicole Kidman supuso el cierre de lo que el cineasta ha llamado The Red Curtain Trilogy, la trilogía de la cortina roja. No siguen un mismo hilo argumental. Lo que les une es que las tres se basan en el mundo de los escenarios. Cada una contiene un motivo teatral que reaparece a lo largo de la película. La danza se utiliza en la primera, la poesía y el lenguaje en la segunda y la canción en la tercera.

        Bohemian Rhapsody (Bryan Singer, 2018)

        ¿Por qué verla? Porque es el título con el que comenzó la fiebre del biopic.

        Por mucho comentario a su montaje y a su remate final, ‘Bohemian Rhapsody’ fue un boom absoluto. Para muestra la estatuilla que Rami Malek se llevó en los Premios Oscar de 2019 por interpretar a Freddie Mercury. La trama, con severos problemas en el rodaje, dio como resultado un trabajo demasiado políticamente correcto y superficial para tratarse de una de las figuras más veneradas de la historia de la música. Sin embargo, tal fue el éxito que los biopics musicales comenzaron a plantearse dentro de los estudios de cine, o bien a agilizar los que se habían empezado a proponer. Elton John, Bowie, Judy Garland… Y ahora el Rey, claro.

        Crítica de ‘Bohemian Rhapsody’

        Rocketman (Dexter Fletcher, 2019)

        ¿Por qué verla? Porque encumbraba a su estrella con sus luces y sus sombras.

        La de Mercury calentó motores. Sin embargo Elton John en su película, promovida por él mismo, fue a jugar al 100%. Egerton, su protagonista, se entregó por completo a su papel. Cantó él mismo, hizo un trabajo de promoción tan comprometido como el que desempeñó en el rodaje. Un ejemplo de que la espectacularidad a veces se pone por encima de la realidad.

        La película también pasó por Cannes como ha hecho ahora Luhrmann con su última hazaña. ‘Rocketman’ era un retrato vibrante e igual de enérgico que ‘Elvis’. Y también muy honesta.

        The Doors (Oliver Stone, 1991)

        ¿Por qué verla? Porque el actor protagonista también se mimetizó con la leyenda a la que interpretaba.

        En 1991 se estrenó otro biopic revisionando a otra leyenda con un actor entregadísimo a la causa: Val Kilmer. Como narraba en su propio documental, ‘Val’, el intérprete se preparaba todos los papeles y como en otros proyectos le mandó a Oliver Stone la cinta imitando a Jim Morrison. Stone quedó atónito ante el trabajo del protagonista de ‘Willow’ y le dio el papel protagonista.

        Menos frenética que las demás demostraciones, Stone supo darle el ritmo lisérgico acorde a su protagonista, con un carácter más evocador sin dejar de ser intensa.

        El Gran Gatsby (Baz Luhrmann, 2013)

        ¿Por qué verla? Porque es el anterior largometraje que dirigió el cineasta.

        Tras realizar ‘Australia’, una cinta que no alcanzó los resultados esperados en taquilla, el director estrenó cinco años después la adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald. Con ella contaba con otro viejo amigo suyo, un DiCaprio ya reconocido como estrella y que el rol de Jay Gatsby le iba como anillo al dedo. El trabajo anterior a Elvis confirmaba ciertos aspectos que repite en su obra: un narrador de la historia, una introducción que prepara para la historia que nos va a narrar, fuegos artificiales de todo tipo, ritmo vertiginoso pero acorde con el personaje.

        Decía la crítica de ‘El Gran Gatsby’ de FOTOGRAMAS, que la cinta «la película aprende a calmarse y atender a lo que le importa: el amor postergado y sublimado, los obstáculos que el destino coloca entre los amantes, el orgullo de clase como veneno mortal para la pasión verdadera«, anotaciones que subsisten en su revisión de la historia del Rey.

        The Get Down (Baz Luhrmann, 2016)

        ¿Por qué verla? Porque Baz Luhrmann impregna de su estilo cualquier ficción que haga, sea para cine o para televisión.

        Solo una serie se nos cuela en este ranking. La producción que fue cancelada por Netflix después de su única temporada, hablaba sobre el nacimiento del hip-hop en la ciudad de Nueva York en la década de los 70. Y el director pegaba su reconocido estilo en ella.

        The Wonders ( Tom Hanks, 1996)

        ¿Por qué verla? Porque el Coronel de Tom Hanks no es tan nuevo como parece.

        A Tom Hanks le toca ser en el biopic sobre Elvis el manager y el tipo malo de la película, dos bazas que había explotado en menor grado hacer más de 25 años en ‘The Wonders’, la historia de una falsa banda sesentera. Con ella se inició en el mundo de la dirección.

        Delante de la cámara, el actor, uno de esos «buenos chicos de Hollywood» desde sus inicios, adoptaba la personalidad de tipo poco amigable que exhibe muy de vez en cuando. Con un guion escrito por él mismo, se asignó el papel de Mr. White, el hombre que intentaba llevar a la banda a lo más alto. Un personaje antipático pero más honesto y menos maquiavélico que el villano que traza en ‘Elvis’.

        Amor a quemarropa (Tony Scott, 1993)

        ¿Por qué verla? Porque reafirma la idea de que Elvis es Dios.

        Una historia escrita por Tarantino y dirigida por Tony Scott. Clarence conoce a Alabama en un cine. Ambos tienen una noche de pasión y se enamoran. Pero ella en realidad era una prostituta pagada como regalo del cumple del chico. Clarence se enfrenta al chulo de Alabama con la intención de alejarla de ese mundo. Pero las cosas se van a complicar más de la cuenta.

        A algunos se les aparece Dios a modo de conciencia. Clarence tiene la suerte de se le aparece Elvis. El Rey actúa con él a modo de Pepito Grillo y ayuda al protagonista como mentor en las duras decisiones que le irán llegando en esta aventura.

        Elvis and Nixon (Liza Johnson, 2016)

        ¿Por qué verla? Porque ofrece otra perspectiva del Rey del Rock.

        Mientras que Luhrmann intenta hacer acopio de los 42 años que vivió el Rey en su película, Lisa Johnson dirige una cinta que parte de un momento puntual de la vida del artista. Michael Shannon interpreta a un Elvis en el momento del final de su carrera. La película se centra en el encuentro que tuvo el artista con Richard Nixon (Kevin Spacey) en la Casa Blanca en diciembre de 1970. Elvis insistía en poder colaborar en la lucha contra la drogadicción, una oportunidad que el equipo de Nixon aprovechó para mejorar la imagen del político. Aquí ese chaval de Memphis está enterrado. Consciente de que en ese momento de su vida pervive más el mito que el hombre.

        El protagonista es una sombra de lo que fue Elvis, un hombre maduro que es consciente de su propia deidad. Luhrmann muestra un Elvis con una mentalidad menos conservadora que el personaje de Shannon aquí.

        El último Elvis (Armando Bo II, 2012)

        ¿Por qué verla? Porque deja patente el legado del Rey, para lo bueno y para lo malo.

        Aquí también hay un Elvis, hay una hija de nombre Lisa Marie, y también una ex mujer. También aparece Graceland, la real. Sin embargo, como Carlos hay muchos. Este hombre es un imitador de Elvis y un auténtico mitómano del cantante. Vive como si fuera la reencarnación del artista, eludiendo la realidad. Ahora está a punto de cumplir 42 años, la edad a la que murió su ídolo, y su futuro se muestra complicado. Sin embargo una situación inesperada lo obliga a hacerse cargo de su hija, una oportunidad para que ambos se conozcan.

        Una cinta melancólica y triste, con un drama social expuesto a través del mundo de los imitadores y los mitómanos.

        Érase una vez en… Hollywood (Quentin Tarantino, 2019)

        ¿Por qué verla? Porque es el anterior largometraje en el que aparece Austin Butler.

        Butler, el nuevo Elvis, venía curtido en la televisión, principalmente en sitcoms dirigidas al público infantil. Empezó con diferentes apariciones en el cine en 2009. Una década después formaba parte del reparto coral con el que contaba Tarantino para hacer esa carta de amor al cine. Aparecía poco, aunque su momento al final en casa del personaje de Brad Pitt es uno de los más sorprendentes de la película.

        Uniendo personajes ficticios y reales, ‘Érase una vez en… Hollywood’ también rememora no a un icono, pero sí otra época de la industria del entretenimiento.

        Amadeus (Miloš Forman, 1985)

        ¿Por qué verla? Porque también está narrada por «el malo de la película».

        Antonio Salieri quedó relegado a segundo plano cuando un tal Wolfang Amadeus Mozart llegó a la Corte de Emperador José II. La cinta de Forman, cuyo guión está escrito por Peter Shaffer, que adaptó su propia obra, repasa la vida del músico a través de las palabras de su mayor rival, internado en un manicomio. Salieri, como se muestra en la película, ha quedado recordado como el causante de la muerte de Mozart, aunque el hecho no tenga bases históricas.

        En ‘Elvis’ se opta también porque la vida del artista se narre a través de los recuerdos de un anciano Tom Parker, el manager de la estrella. Al final de su carrera tuvo muchos problemas legales que perduraron tras la muerte de la estrella en 1977. A Parker se le ha señalado como el causante del fallecimiento de la estrella del rock.

        Ocean’s Eleven (Steven Soderbergh, 2001)

        ¿Por qué verla? Porque Las Vegas puede ser tan cinematográfica como Nueva York.

        Elvis no se entiende sin Las Vegas ni Las Vegas sin Elvis. Ya la alababa cantando aquello de «Viva Las Vegas». El artista es uno de los símbolos de la urbe del juego. Dentro del chabacanismo que se podría extraer de un lugar como la ciudad de Nevada, Luhrmann aporta cierta belleza en una ciudad que esconde decadencia detrás de esos letreros de neón.

        ‘Ocean’s Eleven’ era otra película narrada en esta ubicación. Soderbergh hacía uso de una elegancia pasmosa para relatar ese robo, ayudado por la planta de su reparto, claro está. Era de esperar que se escuchara la voz del Rey en la trama.

        Fiel a sí mismo, Luhrmann reverencia a Las Vegas aportando vehemencia sin olvidar su abigarrado estilo.

        This content is created and maintained by a third party, and imported onto this page to help users provide their email addresses. You may be able to find more information about this and similar content at piano.io

        Publicidad – Sigue leyendo debajo

        0
        Ya en Prime Video: La película que cuenta el asesinato real más glamouroso de la… Qué ver en Netflix: antes de ‘Black Phone’, su director ya nos aterró con esta…

        No hay comentarios

        Aún no hay comentarios

        Deja una respuesta

        Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *