68 Seminci – Parte I

68 Seminci – Parte I

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Bienvenidos a la primera de las crónicas que iremos dedicando día tras día a la edición número 68 de la Seminci – Semana Internacional de Cine de Valladolid, la primera que cubriremos desde El Séptimo Arte.

Green Border‘ – El tema y el contexto son importantes, actuales y relevantes, pero de por sí no bastan. La última película de Agnieszka Holland adopta esa postura contestataria, obvia y subrayada de que si no te gusta o convence su tesis, es porque estás en contra de la causa que defiende. La película simula realizar un retrato poliédrico que sin embargo expone en blanco y negro, literal y figuradamente. Además, tarda tanto tiempo una y otra vez en entrelazar sus historias que estas se entorpecen hasta empantanarse las unas con las otras, mostrándose como un mosaico deshidratado y tendencioso que deambula inocuamente sin una referencia fija que la sostenga, provocando que nuestro interés en las vidas de sus personajes supongan un frustrante ‘coitus interruptus’ continuo. *****

La contadora de películas‘ – La referencia es obvia, ‘Cinema Paradiso’. Todo remite al clásico de Giuseppe Tornatore, más lo hace sin la magia que ha hecho que no podamos dejar de recordarla 35 años después. A pesar de que en la última película de Lone Scherfig apenas hay nada de malo que destacar. Tampoco de bueno, siendo esta la clave: La historia se desarrolla ante nuestros ojos sin más. Las cosas, con un marcado carácter dramático que amenaza con colapsar en cualquier momento, se van sucediendo de forma tan correcta como rutinaria. Sin más emoción que la de pasar lista. No hay nada que destaque ni brille, nada que rompa una monotonía tan entretenida como plana que entra y sale de pantalla sin hacer ruido ni dejar poso. ******

Anatomía de una caída‘ – Su título lo dice todo: Se trata del análisis o examen minucioso “de una caída”. Fortuita o no. Justine Triet disecciona una relación de pareja a través de un juicio en el que se dilucida si él se mató solo o fue ella. Y así durante unos 150 hipnóticos minutos que parecen la mitad, y que dan forma a una extremadamente bien construida pieza de orfebrería procedimental que, en resumen, expone como la realidad está a expensas de las apariencias y de con qué palabras queramos describirla, incluso desde la más pura honestidad. Apoyada en la estupenda interpretación bilingüe de Sandra Hüller, es precisamente lo que más destaca de esta obra maestra: Su honestidad como un exquisito thriller psicológico que nos revuelve desde la lógica de los sentimientos buscados pero no siempre encontrados. *********

Pd. No se trata del típico thriller judicial apoyado en continuos giros de guión, siendo precisamente la manera en la que defiende su tesis hasta el final uno de sus grandes alicientes y atractivos.

The Sweet East‘ – Un bonito pero vacío ejercicio de estilo. Sean Price Williams viste a los Estados Unidos de la actualidad de burda picaresca indie de los años 70, de apariencia tan tentadora como lo es la radiante presencia de Talia Ryder. Más, no tarda en quedar claro que se trata de una huida hacia delante y sobre todo hacia ninguna parte. Un “This is Amerika” nihilista e intrínsecamente banal que como impostado cuento de hadas carece de credibilidad, incluso dentro de sus propios términos de fantasía moderna falsamente rebelde. Así, nos queda una sátira tontorrona que no es que no funcione: Es que deviene en una obra onanista que ni provoca ni intimida fuera de la confortable conformidad de su autoría. *****

Continuará…

Por Juan Pairet Iglesias

@Wanchopex

Clic aquí para más información Original del portal El Septimo Arte

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