Antoine Doinel a los 80: Vida y obra de Jean Pierre Léaud, enfant terrible original
No hace mucho, probablemente fuera cerca del estreno de ‘Barbie‘, Filmin le dedicó una de sus colecciones a las cintas que supuestamente inspiran a Greta Gerwig. Sea cierto o no, entre ellas se encontraba ‘Los cuatrocientos golpes‘ y el rostro de un adolescente que soñaba con el mar. El intérprete que lo encarnaba, Jean-Pierre Léaud, ahora cumple 80 años, pero para muchos siempre será Antoine Doinel.
Aunque ya había colaborado un año antes en ‘El intrépido La Tour’, fue un anuncio de periódico lo que cambió la vida del joven que apenas superaba la decena de edad. Desde ese momento, realidad y ficción se mezclaron para siempre. Doinel, como ha confesado en numerosas ocasiones su creador, François Truffaut, era un alter ego de sus años de infancia.
Sin embargo, también es cierto que durante el rodaje de una de las películas que diera el pistoletazo de salida a la nouvelle vague, Léaud estaba pasando un proceso similar al de su personaje, recibiendo repetidas quejas por su comportamiento en el colegio. Truffaut quedó tan satisfecho con el joven que se hizo cargo de su educación. A sus órdenes, además del ciclo Antoine Doinel, protagonizó ‘Las dos inglesas y el amor’ y ‘La noche americana‘.

Tras el exitoso lanzamiento de ‘Los cuatrocientos golpes’ en 1959, el estrellato estaba a la vuelta de la esquina. Un año más tarde, el primero en reclamar sus servicios fue Jean Cocteau, con el que firmaría ‘El testamento de Orfeo’. Y ya en 1965, recibió la llamada de Jean-Luc Godard para su participación en ‘Pierrot, el loco‘. Allí, como había sucedido previamente con Truffaut, nacería una relación personal y profesional que se extendería a ocho largometrajes más, entre ellos ‘Lemmy contra Alphaville‘, ‘Masculino, femenino’ y ‘La Chinoise‘, y que finalizó con el ensayo ‘Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine‘ allá por 1986.
La muerte del padre
Amante de la improvisación, también tuvo tiempo para colaborar con Jerzy Skolimowski (‘La partida’), Pier Paolo Pasolini (‘Pocilga’), Jacques Rivette (‘Out 1: Noli me tangere’), Bernardo Bertolucci (‘El último tango en París‘) o Jean Eustache (‘La mamá y la puta’). Pero tras la muerte de Truffaut en octubre de 1984, con el que había colaborado en siete ocasiones, cayó en depresión y su carrera quedó estancada. Sin embargo, una vieja roquera que cabalgó la nueva ola, Agnès Varda, sucesores de los críticos cineastas, Philippe Garrel y Olivier Assayas, y un hijo de Bresson, Aki Kaurismäki, se encargaron de recuperarlo. Así sucedería con ‘Jane B. por Agnès V’, ‘El nacimiento del amor’, ‘París se despierta’, ‘Irma Vep’, ‘Contraté un asesino a sueldo‘ y ‘La vida de bohemia’.
Ya en el siglo XXI, optó por la visceralidad de Bertrand Bonello en ‘Le pornographe‘, se atrevió a trabajar por partida doble con Tsai Ming-liang, hay están ‘¿Qué hora es?’ y ‘Visage (Face)’, y se reencontró con Kaurismäki en ‘El Havre‘. ‘La muerte de Luis XIV‘, a pesar de no ser su última interpretación, para parte de la crítica simboliza el fin de una era, la de la modernidad cinematográfica, aún más enfatizada por la marcha de Godard en septiembre de 2022. Atrévanse a descubrirla.

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