Belén – Crítica de la película

Belén – Crítica de la película

<!–

–>

Una joven llega a una sala de urgencias con un dolor abdominal que la aqueja hasta los gritos. En plano secuencia la seguimos mientras el protocolo hospitalario la despoja, primero de su madre, luego de sus pantalones. Se queda sola entre médicos y enfermeras y a solas en el espacio que la condena, la cámara para mientras ella corre al sanitario. Belén (Camila Plaate) estaba embarazada y sufrió un aborto espontáneo. Es un retrato del shock, sin cortes. La secuencia inicial termina con el arresto de la joven, en medio de la sala de procedimientos, con la acusación policíaca infame: asesinato. Entre acentos de color verde aparece el título de la cinta: Belén, el segundo largometraje como directora de la actriz argentina Dolores Fonzi.

 Belén está inspirada en la historia real de una joven de la provincia de Tucumán, en Argentina, que en 2014 fue encarcelada acusada de haberse provocado un aborto. La película de Fonzi toma como base el libro Somos Belén, de 2019, de la periodista Ana Correa. El nombre sirvió de pseudónimo para mantener la identidad de la chica a salvo. No sólo por su derecho al anonimato, sino como resalta la cinta en más de un diálogo, para proteger a su familia del juicio de su propia comunidad.

Película Argentina Belén donde ver

 La cinta se inscribe en la declaración feminista y el entendimiento de la movilización colectiva se hace presente en su estructura. La injusticia de Belén llega a oídos de la abogada Soledad Deza (interpretada por la propia Fonzi), que junto a su socia Bárbara (Laura Paredes, coguionista de la cinta junto a Dolores) presencian la incompetencia de la abogada defensora y así, el punto de vista de la cinta comienza a hacerse compartido, entre defendida y defensora.

Esto se puede dimensionar en otro de los departamentos de la película. Los acentos verdes en el vestuario desde bolsas, blusas, anillos y pulseras gradualmente se le dan espacio a los pañuelos verdes, la consigna absoluta que aboga por el aborto legal, y que se volvió una realidad en Argentina a finales de 2020. A las mujeres del equipo legal se unen voluntarias, y las consignas para unos cuantos se vuelven multitudinarias manifestaciones.

La heroína de esta historia es una abogada. La cinta se inscribe en la tradición hollywoodense del drama de juicios. Belén evita el arquetipo del defensor brillante y ágil, por una errada y acompañada abogada madre de familia que en su equipa de trabajo (especialmente en Bárbara como compañera) y la vida familiar (tanto de pareja como con el padre) encuentra claves para resolver su caso.

Esa cualidad hogareña y desfachatada se muestra en sus momentos de humor, incluida esa tensión decisiva que encuentra su clímax con el «Gangnam Style» de fondo. La solemnidad de la cinta se ocupa en los momentos de juicio y en un gesto en imagen que Belén y Soledad comparten: se trata de cierto imaginario de la sangre en los sueños, la pesadilla de una ducha roja. ¿Qué significa ello en Soledad? ¿Se inscribe en las convenciones de su vida religiosa? En la joven Belén ese imaginario es de culpa. El chiste de Bárbara sobre la referencia bíblica implícita en el título parece darnos una pista.

Película Argentina Belén donde ver

En un encuentro entre ambas, en la penitenciaría, la joven habla de sentirse responsable. Soledad sentencia que Belén es la víctima de la situación, que no se le ha reconocido como tal. En esa afirmación, que correcta en términos legales, vive cierto tratamiento de puntos de vista de la cinta. Y es que Belén no está dimensionada más allá de su injusticia. 

El universo de Soledad tiene un amplio espacio: sus dinámicas de trabajo, su comuna laboral y su vida familiar. La perspectiva de la película incluso se ocupa de darle espacio a solas a su padre, su marido y sus hijos. Siempre en posiciones calificadas de aliadas, pero que resultan desbalanceadas ante el título de la cinta. De Belén no sabemos más que su realidad en la vida cancelaría; la hermana, la madre y la distante relación con el padre son apenas menciones. Belén se dimensiona desde su posición como estandarte de una lucha, como un nombre y una causa, pero no como una individua.

La película cierra con la joven recuperando su libertad. De la multitud celebratoria se aleja, se quita la máscara. Entre imágenes de archivo de la marea verde y el canto de Mercedes Sosa de fondo sabemos que Belén sigue abogando por su anonimato. La prueba de ello es que este texto elige no mencionar el nombre real de aquella chica que pasó casi tres años en prisión en aquel infame proceso. Si ello vislumbra la distancia de la cinta, es bueno recordar que la crítica a las representaciones abiertamente activistas es vital en un arte en el que la imagen pesa tanto como el discurso y la coyuntura.

Belén se podrá ver en México próximamente por Amazon Prime Video.

autor Veracruz, 1995. No creo en los gustos culposos ni en las películas necesarias.

Contenido original de Cine PREMIERE

0
Tom Holland se pasa al thriller con ‘The Partner’, lo nuevo de Jason Bateman (‘Ozark’,… Cuando llega el otoño – Crítica de la película

No hay comentarios

Aún no hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *