De ‘Historia de un matrimonio’ a ‘Vidas pasadas’: 10 dramas románticos imprescindibles de la última década
La manera en la que millones de espectadores conectaron con ‘La ciudad de las estrellas: La La Land‘, especialmente antes de que se convirtiera en todo un fenómeno que fue mucho más allá de lo puramente cinematográfico, nos hace ver que no estamos ante un simple vehículo de escape para olvidarnos del ruido y la furia que nos rodea, que también, sino ante una película que arrolla sin caer nunca en los fuegos artificiales más gratuitos. Todo es precioso de ver, mérito de un director, Damien Chazelle, en permanente estado de inspiración, pero el fondo tiene tanto poder, o más, que la forma. Sí, nos han contado esta historia mil veces, pero no nos la han contado así; y ese efecto final que nos deja, ese poso inexplicable y agridulce, nos hace querer regresar a ella y volver a sentirla una y mil veces más. Porque el ser humano, por naturaleza, siempre ha necesitado su dosis de melancolía, su desahogo en forma de lágrimas furtivas, su amor a primera vista y su pérdida en la última jugada.
Aplaudimos la nostalgia que desprende este ya clásico, así como sus múltiples guiños a un tipo de cine que ya no se hace, porque somos los espectadores los que, por encima de premios y reconocimientos, la seguimos guardando en nuestra memoria como ese rincón en el que siempre suena nuestra canción favorita, inmaculada, perfecta en su melancolía, capaz de hacernos reír y llorar. Una obra maestra absoluta.

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