Día 3: Un domingo frío, como el humor de Kaurismäki

Día 3: Un domingo frío, como el humor de Kaurismäki

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Se acaba el fin de semana y se llega al ecuador de este Festival de Cine Europeo de Sevilla. Tras los tres primeros días de certamen, la noticia más positiva sigue siendo la afluencia masiva de público a las películas programadas por el SEFF. Sevilla no le falla a la cultura y la prueba está en que el festival vuelve a lucir salas prácticamente completas, e incluso algunos pases han colgado con días de antelación el cartel de no hay billetes.

Volviendo a lo puramente cinematográfico, el primer título elegido del día era ‘La bête dans la jungle‘, del director austríaco Patric Chiha, aunque al terminar la proyección, la elección pesa más como un desacierto que como una buena idea. En la película, el personaje de Tom Mercier se pasa toda la historia esperando a que pase algo, y al final lo único que pasa es la vida. Esto es una curiosa traslación (de seguro involuntaria) de lo que siente el espectador viéndola. Una cinta de un insulso e infructuoso moralismo, con personajes que apenas padecen y con una ambientación totalmente a contracorriente de lo que el relato pedía tratándose de un club nocturno.

Lo más doloroso es la oportunidad perdida de narrar más de 30 años a través de la evolución de la música. Suena “Paquito el Chocolatero” al principio y pare usted de contar, ni un tema reconocible de la época disco, ni algo estimulante cuando se pasa al lado tecno. Hasta para eso hay poco acierto en una película presa de su poca sangre, condenada a una perseverancia narrativa que no recompensa la paciencia, y cuya resolución suena a idea que percutía mucho mejor en el desarrollo del proyecto que plasmada en la cinta.

Otro de los títulos de interés aparecía entrada la tarde por las pantallas del Festival de Cine Europeo de Sevilla. La nueva película de Aki Kaurismäki, llamada ‘Fallen Leaves‘, se presentaba en el SEFF después de alzarse con el Premio Internacional del Jurado del pasado Festival de Cannes. Cree el veterano director finlandés (y así lleva toda una vida) que el humor presentado en plato frío tiene el doble de gracia. A juzgar por la reacción de hoy de la sala 2 del Nervión Plaza, tiene razón. Es un estilo que se compra o no, pero que no pretende engañar a nadie ni tiene la más mínima maldad.

Su minimalismo argumental en torno a un romance inesperado pero anhelado funciona por esa sequedad humorística con la que se suceden los diálogos. Con una simpatía tanto formal como narrativa (interiores muy pintorescos, incluso almodovarianos), el relato adquiere una humanidad transparente y divertida para el que observe talento en su alto grado de comedia. Que los personajes vayan al cine a ver una película de Jim Jarmusch resume prácticamente la película, y retrata ciertamente a Kaurismäki como autor.

La última película de la jornada dominical venía desde Francia, y la misma terminaba por confirmar que el día no había sido el mejor en torno a las elecciones. Las culpas en este caso concreto van a parar al director de ‘Un silencio‘, de nombre Joachim Lafosse. El valor del cineasta belga de retratar al hombre como un monstruo incapaz de redimirse y que arrasa todo lo que toca, para luego señalar como gran culpable al personaje femenino de la película por su silencio cómplice. Para no dar crédito ante tan miserable resolución.

100 minutos de thriller social donde las cartas son reveladas con mucha antelación y donde el cierre demuestra un cinismo autoral importante. Temas como la pederastia, la adopción o los privilegios de clase conforman un lienzo a priori interesante que termina cayendo como un endeble castillo de naipes. La frágil partitura a violín que acompaña los momentos más sentidos y tensos de la película, y la actuación sufrida y contenida de Emmanuelle Davos a pesar del feo que le hace el guión con un último plano que le señala con el dedo, son lo mejor del filme.

Tres días por delante de festival y ya empieza a oler a despedida. Todavía quedan películas importantes y alguna que otra joya por descubrir, pero es inevitable pensar que esta edición reducida acorta mucho la experiencia, que ya estaba normalizada como una de 8 días de vida. No obstante, el miércoles sigue quedando lejos y lo que toca es afrontar lo que queda en el horizonte del SEFF, que es bonito e ilusionante. No se hable más, pues, a por el lunes.

That’s what I say.

Por Jesús Sánchez Aguilar

@JesAg_

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Original del portal El Septimo Arte

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