It (Eso): La raíz del miedo
El remake de Eso (It) puede estar muerto o no, pero siempre tendremos a Tim Curry. Él siempre estará flotando debajo de la alcantarilla de Derry”, se leía en un nostálgico tuit publicado por Stephen King el 25 de mayo de 2015. Y es que, tras más de seis años de preparación en Warner Bros. —y con Will Poulter en el papel del payaso Pennywise en un inicio—, el director de dicho remake, Cary Fukunaga (True Detective), abandonaba el proyecto: primero por cuestiones de presupuesto, pero posteriormente se supo que había sido por diferencias creativas.
“Trataba de hacer una película poco convencional, pero no encajaba con lo que el estudio quería. Yo quería una película de horror elevada, con personajes reales. Ellos no querían eso. Querían que hiciera un guion más inofensivo y convencional, pero no creo que puedas hacer algo propio de Stephen King y que sea inofensivo”, le dijo Fukunaga a Variety en septiembre de 2015.
A partir de ahí, el director argentino Andrés Muschietti (quien tomó las riendas del proyecto en julio de 2015), y su hermana Bárbara (productora) tuvieron la difícil tarea de remar a contra corriente: a juzgar por los comentarios en Internet, nadie quería un remake de Eso (It). Sin embargo, ésta no es una reinterpretación de la miniserie noventera, sino una adaptación directa del libro —y éste fue un error en el que el mismo Stephen King cayó—.
“A nivel presión no era preocupante, fue un proceso muy natural”, contó Muschietti a Cine PREMIERE en Los Ángeles, cuando lo visitamos en su estudio de posproducción. “Si bien era un libro que leí hace 20 años, lo tenía muy adentro. Es una de esas cosas que te quedan para siempre, yo crecí con Stephen King y era un libro importante. Fue relativamente simple para mí detectar las cosas que quería hacer”.

Visión latinoamericana
Para toda adaptación de Eso (It), el grupo de “perdedores” resulta uno de dos elementos en los que no puede haber una sola falla. El segundo es el payaso Pennywise. Por el lado de los niños, fuera de Jaeden Lieberher (Sn. Vincent) y Finn Wollard (Stranger Things) —quien le da vida a Richie—, el resto de los actores provienen de producciones pequeñas. Bill Skarsgård (Divergente: Leal), por su parte, reemplazó a Will Poulter, quien tuvo que dejar la cinta debido al retraso de la filmación.
A Muschietti se le ocurrió una idea para lograr un mayor impacto en la actuación tanto de los niños, como de Pennywise: “Los chicos vieron a Bill [Skarsgård] sólo una vez en la lectura del guion y hubo cero contactos sociales entre ellos desde entonces. Lo volvieron a ver hasta que comenzaron a filmar escenas juntos”, nos confesó el director. ¿Qué momento en la película capturó esa primera vez en que los niños vieron a Skarsgård? “No es la primera escena donde lo ven, sino el primer enfrentamiento físico. Ésa es la escena”. Los esfuerzos por mantener a Pennywise fuera de los reflectores también se ven en la forma en que se ha promocionado la película en la prensa: Bill Skarsgård dio pocas entrevistas, a fin de mantener la mística del monstruo intacta.

Eso (It) y los horrorosos 80
Al ser una adaptación, es natural que el director le imprima su visión particular a la obra. Sin duda, la principal libertad que Muschietti se tomó fue el cambio en las épocas: mientras el libro de King se desarrolla entre los 50 y la época “actual” (los 80, porque fue entonces cuando se escribió), la película ocurre casi enteramente en 1989. La sección que incluirá a los adultos, en una posible segunda película, ocurrirá 30 años después. Esta decisión sin duda se refleja en los elementos que aterran a los niños.
Según Muschietti, “King pasó su infancia en los 50 y es una generación que creció viendo todas las películas de Universal, El hombre lobo, Drácula, etc. Cuando haces una película en los 80, todo eso cambia, así que le metí otras encarnaciones del monstruo. Muchas fueron personales, no de la cultura popular como en el libro, sino terrores más profundos, más personales”.
Ése es uno de los grandes atractivos y parte del éxito del cine de género: que el director sienta la libertad de exorcizar sus propios demonios. Esto le ha funcionado a Guillermo del Toro, por ejemplo. Quizá por ello fue que el mexicano apoyó en 2013 al cineasta argentino en la producción de su ópera prima: Mamá. Ambos entienden bien de qué parte de nuestra alma salen las historias más aterradoras.
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Si bien para Mamá el equipo de Muschietti diseñó un personaje de fantasma aterrador, con Pennywise el reto era aún mayor. Hay pocas imágenes en el colectivo popular tan reconocidas como Tim Curry en maquillaje. Curioso que ese nivel de penetración se diera con una miniserie de bajo presupuesto que nunca se proyectó en cines. Muchos han sido los comentarios de que la cinta no podría superar lo hecho por la erróneamente llamada “película de 1990”. Para el director argentino, esto nunca fue una preocupación.
“Respeto la interpretación de Tim Curry, es lo más icónico que tiene la serie”, nos confesó. “Si la ves ahora, la calidad artística no es gran cosa, lo cual es una ventaja. Pero ésta no es un remake, es una adaptación de un libro sobre el cual también hubo una película para televisión”.

Desde los pocos minutos de pietaje que pudimos ver, sentados en una sala de conferencias dentro de los estudios de Warner en Burbank, no hay duda de que la interpretación de Muschietti ha aprovechado las ventajas técnicas modernas y de efectos especiales: parece que aquí no habrá monstruos araña inverosímiles, sangre que parece pintura Vinci ni cabezas de hule parlantes.
A la hora de concebir su visión de Eso (It), Muschietti recurrió al mismo sentimiento nostálgico —de “todo lo pasado fue mejor”— como carta fuerte. Y es que el cine de género, de unos años para acá, se ha enfocado en glorificar lo retro: así sea en estilo —como en Está detrás de ti o The Final Girls— o ubicándonos en una época pasada, como sucede en Stranger Things. Y aunque en el libro de Stephen King el jugueteo con tiempos pasados es orgánico, sí vale la pena reflexionar un poco sobre esta tendencia en el cine de género actual.
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“Yo creo que eso sucede porque ahorita hay una generación de cineastas que crecieron en los 80 y ésa fue una época de esplendor para el género. Fue muy expresionista y estaba al alcance de muchos niños a través del alquiler de video”, añade el directo.
Convenientemente, situar las historias en una época antes de la ubicuidad de los celulares, el Internet y demás gadgets modernos. Especialmente al adaptar una historia original cuyos protagonistas carecían de esa clase de artefactos. Ayuda a mantener su esencia. Andrés Muschietti se ha enfocado en eso, en mantener lo que siempre ha fascinado del género. Aquello que hace que las audiencias conecten con la trama: el terror básico. La simple pero terrible amenaza de un payaso diabólico que se asoma por una alcantarilla llamando a un niño a flotar.

Eso (It), ETERNO
Rostro blanco cacarizo, cabello rojo brillante, cabeza calva y colmillos afilados… La imagen del payaso que Eso (It) encarna se ha quedado grabada en nuestra memoria y más profundas pesadillas. Sin embargo, el monstruo que acecha a los habitantes de Derry —y que parece estar presente en otras novelas de King— es mucho más que un payaso.
Pennywise es tan sólo una de las formas que toma para aterrorizar a sus víctimas. En realidad, en el libro es un ser galáctico muy antiguo de otra dimensión, que llegó a nuestro planeta hace miles de años. Cada 27 años se despierta para alimentarse de sus víctimas preferidas: los niños asustados. Es, ante todo, una criatura cambia formas, que adopta una imagen distinta para aterrorizar. Su verdadera forma no puede ser concebida por la mente humana. Esta característica fue poco explotada en la miniserie de 1990, pero esto cambia con la película.

De acuerdo con la productora Barbara Muschietti, su Pennywise está más apegado al del libro, alejado de la interpretación de voz rasposa de Tim Curry. De ahí la importancia de encontrar a alguien que no se redujera a sacar adelante la interpretación “de payaso aterrador”. En algún momento hasta se consideró a Tilda Swinton para el papel (no estuvo disponible para hacer audición). Pero fue la encarnación cercana al libro —y lejana a la de Curry— de Skarsgård lo que le ganó el rol.
“Bill llegó y nos impresionó. Su interpretación fue muy erudita. Hizo un trabajo increíble”, le dijo Barbara a varios periodistas presentes en la locación, tal como reporta joblo.com. “Le dimos diferentes pruebas. Queríamos asegurarnos de que podía encarnar distintos grados del monstruo, ya que adquiere muchas formas, y lo hizo. Y lo que es más increíble es que mantuvo al personaje muy impredecible. Eso es lo que más asusta de esta versión. Nunca sabes qué va a hacer”.
Una versión de este artículo se publicó por primera vez en Cine PREMIERE #276 de septiembre de 2017.

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