‘Saltburn’ – Un joven prometedor

‘Saltburn’ – Un joven prometedor

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No me terminó de convencer ‘Una joven prometedora‘. Aprecio, e incluso respeto algunas de sus virtudes. Pero siento en ella un alto grado de artificialidad. Como guionista y directora la labor de Emerald Fennell es apreciable y respetable, pero la película se desarrolla bajo la continua sensación de ser una partida de póker en la que todas las cartas están marcadas. Uno, en resumen, siente que está viendo una película, sin más.

Y eso no es malo per se, pero si lastra el potencial evocador del cine y las posibilidades de trascender del momento y la pantalla. ‘Como decía en abril de 2021, aquella quería ser algo más que “una cabeza en una caja”, del mismo modo que ‘Saltburn’ también quiere ser algo más de lo que aparenta ser… pero en última instancia, no puede evitar ser: Una película con mucho estilo y actitud pero poca sustancia y nada nuevo que decir.

Al menos, es la sensación: La de otra película que si recordaremos, lo haremos por su final. De nuevo, lo que hubiera podido ser ‘Seven’ de no haber caído en manos de David Fincher. De muy buena apariencia, más pomposa y ambiciosa que la de ‘Una joven prometedora‘, y también con una notable (y entregada) interpretación de su protagonista, un Barry Keoghan que leído su CV da la sensación de que algún día perderá la cabeza.

Esta especie de reinterpretación de ‘El talento de Mr. Ripley’ resulta tentadora y seductora por el camino, pero se acaba quedando un tanto en lo superficial, siendo un ejercicio de género demasiado hinchado para lo que pretende ser y decir. Una sátira clasista apreciable y respetable, sin embargo esclava de un tramo final que canibaliza su falta de mordiente y agudeza haciendo que su cariz provocativo resulte trivial, superfluo y gratuito.

‘Saltburn’, al igual que ‘Una joven prometedora‘ aunque de manera más marcada dada su ambición, no deja de ser “otra” película de género de buena apariencia. Algo así como “el niño de mamá” que actúa como “un rebelde sin causa” a sabiendas que su familia le cubre las espaldas. Un riesgo demasiado controlado desde el guión que se desarrolla con sencillez, facilidad o simpleza en un mundo creado (demasiado) a medida.

Por Juan Pairet Iglesias

@Wanchopex

Original del portal El Septimo Arte

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