Saw: Una trampa mortal para James Wan

Saw: Una trampa mortal para James Wan

Fueron sólo $5000 dólares con los que dos jóvenes estudiantes de cine comenzaron su sueño de hacer una película. Leigh Whannell escribió, financió y protagonizó el cortometraje Saw, que dirigió su amigo James Wan, para después realizar copias en DVD y presentárselas a diferentes productores en Estados Unidos. Pensaban que era más fácil que alguien invirtiera en su idea en Hollywood que en su natal Australia.

En el corto, la policía interroga a Whannell sobre cómo escapó de la trampa de oso invertida (la que al abrirse le rompería la mandíbula y de la cual Amanda logra escapar en la película), y rápidamente llamó la atención del productor Gregg Hoffman, quien junto con dos socios formó Twisted Pictures, sólo para financiar su primer largometraje: Saw, con un presupuesto de apenas $1 MDD.

Tras presentarse en Sundance, la película sobre dos víctimas obligadas a jugar el juego de un asesino serial fue adquirida por Lionsgate, estudio que desarrolló una agresiva campaña para estrenarla en plena temporada de Halloween de 2004. Al final, recaudaron cerca de cien veces su inversión sólo en cines, sin contar su paso por home video.

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Fue entonces que el verdadero camino del asesino Jigsaw comenzaría a través de una serie de secuelas que harían su presentación en el terreno del mainstream con el subgénero del torture porn, donde al parecer lo único gratificante para la audiencia sería ver cómo martirizan a la gente. Antes el torture porn sólo se veía en el home video y cine de serie B, incluso se le conocía como splatter film. Ahí tenemos obras como Holocausto caníbal (1980), August Underground (2001) o Dulce venganza (2010), que inauguró toda una franquicia.

Después del éxito de Saw, cintas como Hostal (2005), de Eli Roth; El ciempiés humano (2009), de Tom Six; A Serbian Film (2010), de Srđan Spasojević, o el reboot de Halloween a cargo de Rob Zombie fueron claras herederas del género.

Para el director James Wan, sin embargo, su ópera prima nunca se trató sobre la tortura sino era más bien un thriller psicológico. Y vista únicamente como una sola cinta, tiene razón. El juego del miedo cerraba de manera perfecta, a negros, con el ya famoso “Game Over”, mientras escuchábamos el tema “Hello Zepp” del compositor Charlie Clouser.

La gente tiende a pensar que El juego del miedo es un filme gore y torture porn porque la vemos a través del lente de una longeva franquicia que película tras película se ha encargado de hacer de las trampas mortales el principal motivo de la trama de Jigsaw. Incluso, fue el aplastante éxito de la franquicia Saw la que parecía ser la trampa mortal de la que no escaparía James Wan.

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“Me tomó un tiempo salirme de la sombra [de las películas] por lo que se habían convertido, algo tan grande y con su propia mitología”, señaló el director al sitio Dark Horizons en 2013. “Para bien o para mal se volvió su propia marca y sentí que yo cargaba con mucho peso encima. Definitivamente me llevó tiempo recuperarme y dejar esa sombra; fue alrededor de El juego del miedo VII y cuando yo comencé a hacer La noche del demonio que la gente dejó de verme como el tipo de Saw sino como un director de cine”.

Vista en retrospectiva, la película de Wan juega con elementos de terror psicológico —como la cabeza del cerdo y el personaje de Whannell tomando fotografías en plena oscuridad— que no existen en las cintas posteriores, donde efectivamente las estrellas son las trampas y juegos mortales de las víctimas —el torture porn en su plenitud—.

A la vez El juego del miedo se ubica en una etapa de transición dentro del lenguaje cinematográfico de terror del siglo XXI. Todavía existe un estilo de videoclip MTV: los personajes escapan de las trampas bajo una edición de cortes interminables que parece video de Nine Inch Nails y contiene una persecución automovilística donde se nota el nulo presupuesto (básicamente filmaron a los actores dentro de un coche mientras movían el volante). Cuenta con uno de los giros en la trama más ingeniosos del género de los que se tenga memoria, y eso se lo debemos enteramente a Whannell y Wan, quienes salieron vivos de esa trampa mortal llamada Saw.

Una versión de este artículo se publicó por primera vez en la edición especial “50 mejores películas de terror del nuevo milenio” de Cine PREMIERE en 2018.

autor Stanley Kubrick alguna vez dijo «Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo» obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

Contenido original de Cine PREMIERE

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