Sensatez y sentimiento – Crítica de la película

Sensatez y sentimiento – Crítica de la película

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Cada cierto tiempo, Hollywood vuelve a Jane Austen, y Sensatez y sentimiento no es la excepción: llega menos de un año después de que se cumplieran 250 años del nacimiento de la autora, y de la mano de Working Title, la casa que ya se ha movido con soltura por este universo. La pregunta inevitable es por qué volver a contar una historia que el cine ya nos contó de forma tan memorable en 1995, con la dirección de Ang Lee, un guion ganador del Óscar escrito por Emma Thompson y un reparto encabezado por la propia Thompson, Kate Winslet y Hugh Grant. Esta nueva versión, dirigida por Georgia Oakley, responde con un refrito que se acerca un poco más a nuestra época, y lo hace con un reparto principal menos mainstream que aquel, algo que, curiosamente, le sienta bien.

La historia es sencilla: los pesares amorosos de dos hermanas, Elinor (Daisy Edgar-Jones) y Marianne (Esmé Creed-Miles), cuya familia queda en una situación económica precaria tras la muerte del padre. Como en cualquier película de época de este estilo, todo gira en torno a la pertenencia y a la necesidad monetaria de la mujer frente al hombre, una temática común en las historias que dramatizan la Inglaterra georgiana. Por eso es cierto que el drama romántico se siente sencillo, incluso repetitivo. Pero la realidad es que no aburre: repetitivo o no, te mantiene al tanto de si nuestras protagonistas volverán a cometer un error o si ahora sí avanzará la trama.

Película de estreno Sensatez y sentimiento

Su mayor fuerza, y muy en línea con el género, está en el diseño de arte y la fotografía. Escenarios y vestuarios están perfectamente realizados y acompañados por una fotografía naturalista que da vida a todos los colores de la película, con una atmósfera mucho más gris y melancólica tanto en el viejo Londres como en la playa a la que se mudan las protagonistas, y cargada de calidez y armonía cada vez que las hermanas mejoran su lazo. La música, por su parte, nos entrega el estado emocional de cada escena sin apegarse demasiado a una música de época: en ningún punto se siente exagerada, y junto con la fotografía acompaña a la perfección el contexto histórico, emocional y situacional de la cinta.

Mi reserva está en el corazón que la película dice tener. En cierto punto plantea que lo importante no son las relaciones amorosas que ambas forman a lo largo de la cinta, sino su lazo como hermanas y como familia. La intención se nota, y de a kilómetros se distingue cuál de nuestras protagonistas es Sensatez y cuál es Sentimiento, ademas de dejarnos ver el que ambas deberían ser un poco mas como la otra, pero creo que esta parte se queda corta: faltó explorar mucho más su relación, porque la mayor parte del tiempo las vemos juntas, pero separadas, cada una en su mundo.

Lo que sí hay que aplaudir a más no poder, y lo que se lleva la película, es Fiona Shaw como la señora Jennings. Te hace reír, te hace sentir incómodo, te hace reír de nuevo, y funciona hasta cierto punto como el hilo conductor de las decisiones más acertadas de nuestras protagonistas. Es sin duda el personaje más carismático de la cinta y, en lo relativamente poco que la vemos nos muestra un trabajo de dirección, de casting y de actuación simplemente maravilloso.

Con todo, esta es una versión que cumple: no reinventa a Austen ni supera a la de 1995, pero luce preciosa, suena bien y tiene en la señora Jennings una razón de sobra para ir a verla.

Contenido original de Cinepremiere.com.mx

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