‘Vidas pasadas’: Aquellas pasiones a destiempo

‘Vidas pasadas’: Aquellas pasiones a destiempo

Dramaturga de profesión, la cineasta coreano-canadiense Celine Song ha debutado por todo lo alto en su salto al cine con ‘Vidas pasadas‘. Presentada en el Festival de Sundance de este 2023, la cinta compitió por el Oso de Oro de la 73ª edición de la Berlinale en su Selección Oficial y se ha convertido en una de las sensaciones del cine independiente estadounidense de este año. Sin duda, lo es por derecho propio, pues se está ante uno de los grandes debuts cinematográficos de este año.

Vidas pasadas

Película semiautobiográfica, Song narra una historia de amor a destiempo, en la que se crea una especie de pasiones correspondidas en sentimientos pero que no así en tiempo y espacio. La cineasta echa la mirada atrás para recordar los sentimientos que alberga su protagonista cuanto tenía 12 años y comenzaba un incipiente vínculo sentimental con un compañero de clase. Sin embargo, este se interrumpe cuando los padres de la protagonista, Nora, deciden mudarse a Toronto, Canadá.

Song se inspira en su propia vida a la hora de narrar esta mudanza internacional, recordando que los motivos de dicha migración son diferentes a los de otro tipo de expatriados. ‘Vidas pasadas’ tiene ese añadido que le da una profundidad mayor a un relato que narra cómo estos jóvenes amantes se reencuentran 12 años después a través de redes sociales y cómo esto da pie a un auténtico reencuentro una docena de años más tarde, donde se dan cuentan de que donde hubo fuego, quedan ascuas.

Una atmósfera que recuerda a la del cine de Richard Linklater o Wong Kar Wai

Se forma así una película que destaca especialmente en sus pausadas escenas de diálogos en los que se pueden apreciar los encantos de Nueva York y permite ver la evolución tanto de Nora como de Hae Sung. Asimismo, se ve la evolución sentimental aparte de cada uno. Él inicia una relación en Corea del Sur que no sale bien, ella se enamora de Arthur, un guionista y novelista que se convierte en un vértice de este improvisado triángulo amoroso, el cual evita cualquier sentimiento propio de este tipo de enredo sentimental.

Vidas pasadas

La manera en la que narra Song estos reencuentros sentimentales, que despiertan antiguas sensaciones y plantean incómodas preguntas sobre el famoso ‘qué hubiera pasado si…’, convierten a ‘Vidas pasadas’ en una respuesta contemporánea a lo que fue la trilogía ‘Antes del…‘ de Richard Linklater, quien ha sabido mostrar en sus tres entregas la evolución amoroso de Jesse y Céline, encarnados por Ethan Hawke y Julie Delpy.

En este caso, Song le da un dimensión más compleja, al introducir el tema de la inmigración de por medio y en cómo esta realidad afecta de manera diferente a un viaje por Europa y una apasionada tarde en Viena. Habla de lo personal, de cómo un amor interrumpido puede convertirse en una espinita clavada, en una pregunta difícil de responde ante un hipotético caso que se anhela descifrar, pero que resulta imposible. La cineasta muestra una sutileza y un cuidado por el relato fascinante, con el que hace un alarde de contención digno del que hizo Wong Kar Wai en esa pasión a destiempo que reflejó en ‘Deseando amar‘.

Vidas pasadas

Una extraordinaria ópera prima

Pero Song lleva esta sutil mirada a la Gran Manzana, dotándole de esa atmósfera característica del cine realizado en Nueva York, evocando esa aura intelectual que se ha podido sentir en la filmografía de Woody Allen o Noah Baumbach. Lo hace gracias también a su trío protagonista. Greta Lee está espléndida, de la misma manera que Teo Yoo y John Magaro (este último icono del cine indie estadounidense actual). Los tres transmiten una humanidad en sus personajes extraordinaria, alejándose de cualquier cliché y provocando una curiosidad en el devenir de los acontecimientos atípica incluso en el cine indie.

Song también refleja esa realidad dual que viven los hijos de migrantes, de sentirse de un lado y también de otro. La manera en la que lo realiza desmitifica cualquier atisbo de exotismo y lo realiza de lo personal y lo vivido, de forma similar a cómo el camboyano Davy Chou plasmaba las dudas existenciales de su protagonista en ‘Retorno a Seúl‘ (un film con el que ‘Vidas pasadas’ podría hacer un díptico).

Realizada con una mirada personal con la que crea un relato lleno de intimidad y una profunda reflexión sobre la complejidad de las relaciones, ‘Vidas pasadas’ es un extraordinario debut. Celine Song firma uno de los mejores títulos procedentes del cine norteamericano de este año. Con paseos por Nueva York, cenas a tres y diálogos paseando o tomando algo, la cineasta crea una auténtica joya cinematográfica.

9

Lo mejor: Sus cuidados diálogos y cómo Song los ambienta. Su control de los tiempos y la atmósfera entre nostálgica, intimista y personal.

Lo peor: Preguntarse cómo será el segundo film de Song tras haber debutado por todo lo alto.

Contenido original de eCartelera

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