Godzilla Minus Zero – Crítica de la película
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En 2023, Godzilla Minus One tomó por sorpresa al mundo: con un presupuesto de menos de 15 millones de dólares, Takashi Yamazaki se llevó el Óscar a Mejores efectos visuales y convirtió al rey de los monstruos en el reflejo de las cicatrices de posguerra de Japón. Tres años después, Yamazaki regresa como director, guionista y supervisor de efectos con Godzilla Minus Zero, una secuela directa ambientada en 1949, dos años después de los hechos de la primera, que retoma a la familia Shikishima, de nuevo con Ryunosuke Kamiki y Minami Hamabe, frente a una nueva calamidad. Esta vez, además, con la llegada de King Ghidorah.
Entiendo que estas versiones de Godzilla, Minus One y Minus Zero, apuestan por una trama social y geopolítica de fondo más que por los monstruos en sí, y es una propuesta válida. El problema es que la trama humana debería ser igual de importante que el espectáculo: el contexto de la película gira en torno a Godzilla, y todo lo demás es consecuencia de nuestras pobres decisiones y batallas como humanidad. Pero aquí esa trama se siente lenta, repetitiva y, a pesar de que se toman todo el tiempo del mundo para explorarla, termina quedando corta.

Los ejemplos sobran. Vemos los motivos del odio a Estados Unidos por parte del profesor, pero esa trama y esas emociones no llegan a nada: si bien nos regalan una secuencia visual impactante a más no poder, se termina por resolver con un simple cambio de opinión. La conspiración de Estados Unidos, que pudo explorarse muchísimo más, termina sin llegar a ningún lado a mi parecer. El personaje del piloto, que tuvo una gran participación en la película pasada, queda sobreexplotado y su interacción se siente algo forzada. Y Noriko, afectada por Godzilla desde la cinta anterior, pudo tener mucho más desarrollo, pero se reduce a algo que hemos visto mil veces: el cómo hacer que Godzilla aparezca, y hasta ahí.
Tampoco ayuda que los grandes efectos especiales queden algo desaprovechados. De la cantidad de minutos que dura la película, vemos a Godzilla apenas una pequeña fracción del tiempo, entiendo que Ghidorah aparece muchísimo más, sin embargo me quedo con ganas de más Godzilla y sobre todo de una mejor batalla.
Y eso que la película tiene muchas cosas buenas: un fantástico diseño de arte, fotografía, efectos especiales y actuaciones. Pero se queda corta en ritmo y desarrollo para el tiempo que ocupa en pantalla, y me deja con la sensación de haber querido ver más de unas cosas y de pensar en muchas otras que pudieron saltarse durante la trama.
Es una gran película para hablar y pensar en política de época, sociedad y la complejidad emocional humana. Pero, hasta cierto punto, creo que Godzilla sale sobrando en la trama y faltando muchísimo en lo visual. En lo muy personal yo disfrutaría mil veces más una película de Godzilla del MonsterVerse de Legendary, pero eso tiene que ver con lo que yo espero al ir a ver una película de Godzilla. Sin embargo, estoy seguro de que muchos la disfrutaran, así que dense la oportunidad de juzgarla y disfrutarla ustedes, pues al final es un gran trabajo el que lleva detrás esta película.

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