Cannes 2026 – Paper Tiger, de James Gray

Al inicio de la edición 79 del Festival de Cannes se realizó una proyección especial de Rápido y Furioso (2001), película que dio inicio a una rentable franquicia y de la cual uno de sus temas centrales, que ha sido hasta objeto de burlas, ha sido “la familia” y los alcances a los que se llega por ella. Aunque todo lo hecho por Toretto (Vin Diesel) por su “familia” pudiera parecer risible, esa lealtad tuvo inesperada resonancia en Paper Tiger del cineasta estadunidense James Gray, la única película de Estados Unidos en competencia oficial este año.
Con claras reminiscencias a sus primeros trabajos como Little Odessa (1994) o The Yards (2001), James Gray continúa usando los barrios de Nueva York, en este caso nuevamente Queens, para explorar la forma en la que la codicia se encuentra firmemente anclada en la esencia de los Estados Unidos desplegando un estilo neoclásico que ante algunos puede parecer “obsoleto” o “blando” pero que en su belleza y rigor no pierde ni un ápice de contundencia.
En Armageddon Time (2022) Gray usó elementos de su propia historia para armar un alegato contra la emergencia del trumpismo, demostrando que lo personal puede ser político cuando hay una forma clara que lo sostenga. En Paper Tiger, Gray no busca hacer un statement político o social, sino que aspira a algo mucho más ambicioso: crear una tragedia. Desde la cita inicial de la película con Esquilo-el padre de la tragedia griega- y su Agamenón en el que se hace una sensata precaución sobre la codicia y el orgullo, Gray dimensiona su relato no aspirando a ningún tipo de realismo, sino a una fina estilización que es notoria en el ritmo, las decisiones actorales y desde luego, el uso de la luz.

En la película, Miles Teller interpreta a un nobel y diligente padre de familia que se ve constantemente frustrado al no poder ofrecer prosperidad económica a su esposa (Scarlett Johansson) ni a sus dos jóvenes hijos. Es entonces cuando su hermano (un flamante Adam Driver), un ex policía neoyorquino lo involucra en un negocio de consultoría se ve involucrado con la peligrosa mafia rusa y es así como un incidente simple desata toda una hecatombe familiar.
La película gravita alrededor de la tensión que se genera entre Teller y Driver, quienes invocan el estilo de actuación de la escuela neoyorquina setentera, propia de titanes como Pacino, De Niro, Hoffman o Keitel, pero conservando un dejo de ingenuidad y ternura que no hace de esta relación fraternal algo netamente masculino, sino real dentro de los esquemas del género trágico.
Gray, además de aludir principalmente a las películas del gran Sydney Lumet (The Prince of City, 1981; Q&A, 1990) juega en la película con una multiplicidad tonal que primero inicia como un caluroso melodrama familiar, después pasando a convertirse en un tenso thriller urbano que roza a veces incluso los códigos del terror (como la extraordinaria secuencia nocturna en la casa de la familia de Teller siendo macabramente intimidados por la mafia rusa) y que a pesar de sus giros se mantiene centrada en su tema principal: la codicia.
Paper Tiger cuestiona los medios que se usan para alcanzar un estilo de vida opulento que no es accesible a través de recursos lícitos y que, como ya lo había planteado en varias de sus películas anteriores, vinculan estrechamente la corrupción con la noción de progreso en los Estados Unidos. El título alude a la arrogancia con la que el personaje de Adam Driver se refiere a la mafia rusa, como un “tigre de papel”, por fuera intimidante pero incapaz de hacer un daño real. Esa arrogancia es justo la que termina por condenar pero al mismo tiempo reivindicar al personaje en una secuencia estupenda en unos campos de maíz.
Quizá algo más peligroso que la codicia es la ceguera causada por la arrogancia, una lección contundente que es digna de las más grandes tragedias.
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