‘El clan de hierro’: Zac Efron lidera un potente drama familiar cargado de lucha libre, frustración y masculinidad tóxica

‘El clan de hierro’: Zac Efron lidera un potente drama familiar cargado de lucha libre, frustración y masculinidad tóxica

La lucha libre no se entendería sin los legados familiares. Hay familias que viven por y para este espectáculo, transmitiendo el amor y el sacrificio por el cuadrilátero de padres a hijos. Son numerosos los vínculos familiares que unen a luchadores generación tras generación. Sin ir más lejos, el coordinador de las escenas de lucha en ‘El clan de hierro‘ es Chavo Guerrero Jr., luchador profesional de tercera generación sobrino del icónico Eddie Guerrero.

Pero de entre todas ellas, hay una familia que siempre será recordada entre los seguidores del wrestling por lo mucho que dio por esta industria, aunque eso acabara con la salud mental y física de sus miembros. Hablamos de los Von Erich, la dinastía de luchadores cuya trágica historia escribe una de las páginas negras de la lucha libre. Aunque bien daría para un libro en sí. De hecho ‘El clan de hierro’, la película biográfica que narra el auge y caída de los Von Erich, se deja varias cosas en el tintero, entre ellas otro hijo wrestler, para poder limitar la cinta en dos horas y diez minutos.

Sean Durkin, director y guionista de ‘El clan de hierro’, ha optado por centrarse en la relación entre los (cuatro en el filme) hermanos más que en los muchos fantasmas internos de cada uno de ellos. En la que es su tercera película combinando dirección y guion tras ‘Martha Marcy May Marlene‘ y ‘The Nest’, Durkin funciona mejor como cineasta que como escritor. Logra sacar lo mejor de un grupo de actores cuya conexión y vinculación al proyecto son evidentes, pero se queda corto en ciertos momentos a la hora de contar el cómo y el porqué.

Los cuatro hermanos

Una hermandad física y espiritual

Como decíamos, ‘El clan de hierro’ es ante todo una historia de hermanos que tienen que afrontar juntos un círculo familiar con demasiado equipaje que añadir a sus propias mochilas. Los padres, Fritz y Doris Von Erich, interpretados por Holt McCallany y Maura Tierney, basaron su hogar y la educación de sus hijos en la nula comunicación, la masculinidad mal entendida, la competencia insana, el fanatismo religioso y el empeño de ver cumplidos mediante sus hijos los sueños que ellos, y más concretamente él, no pudo lograr.

Nos referimos al cinturón de campeón del mundo de los pesos pesados, título que se le resistió a Fritz Von Erich durante su carrera como luchador, lo que le llevó a obsesionarse con él hasta el punto de hacer partícipe a sus hijos de sus propias frustraciones, entrenándolos e inculcándoles que ese cinturón era el único objetivo por el que levantarse cada día.

Si a todo ello le sumas la supuesta maldición que amenaza a la familia, el cóctel resultante es demasiado difícil de gestionar para Kevin (Zac Efron), David (Harris Dickinson), Kerry (Jeremy Allen White) y Mike (Stanley Simons). Al menos se tienen los unos a los otros, como demuestra en todo momento la película.

El baile de la boda

De las cuatro interpretaciones, son especialmente reseñables la de Zac Efron y la de Harris Dickinson. Efron realiza el mejor papel de su carrera. Ferviente seguidor de las ideas de su padre, debe lidiar con el progresivo desengaño hacia el que era su mito, así como intentar anteponer el amor y protección hacia sus hermanos a la envidia que les tiene por ir convirtiéndose, primero David y luego Kerry, en los favoritos de su progenitor.

La de Kevin es otra vida de altas expectativas imposibles de satisfacer en la familia Von Erich, y Zac Efron logra plasmar los miedos, debilidades y pequeños rincones del personaje, lo que sumado a su extrema preparación física, bien deberían haberle servido para ser más reconocido en la carrera de premios. Viendo lo que ha sido capaz de hacer como Kevin Von Erich, ahora hay que exigirle a él y a su agente que dejen de una vez de aceptar papeles ridículos y siga queriendo demostrar que es actor para mucho más.

Zac Efron como Kevin Von Erich

En el caso de Harris Dickinson, su papel como David Von Erich tiene todo lo que podemos pedir a un actor de reparto: que su presencia trascienda mucho más allá de sus minutos en pantalla. David tiene el carisma que le falta a Kevin para triunfar en un mundo en el que tu habilidad con el micrófono es tan importante como tu habilidad sobre el ring. Para lo primero había un don innato, así que solo había que trabajar lo segundo para ser el luchador total, y por tanto el más querido por su padre.

Durante ese proceso, David Von Erich no puede evitar sentir lástima por su hermano mayor, y Dickinson logra dotar al personaje de la humanidad y empatía necesarios para sobresalir, también a nivel actoral, por encima de sus ‘hermanos’. Tras mostrar sus credenciales en ‘El triángulo de la tristeza‘ y ‘Scrapper‘, las capas mostradas en ‘El clan de hierro’ lo sitúan definitivamente como uno de los actores más interesantes de la nueva generación.

David Von Erich

La falta de valentía nos privó de algo aún mejor

Los dos hermanos restantes, Kerry y Mike, es decir, Jeremy Allen White y Stanley Simons, van de menos a más en la película, especialmente el actor de ‘The Bear‘, que asume mayor protagonismo conforme avanza el metraje, pero con la sensación de que su historia podría haberse aprovechado todavía más por el interés que suscitan varios momentos claves de su vida y su espiral de autodestrucción. También la de Mike, que aparece como el cuarto luchador de la familia sin explicarnos qué sucede con su trama argumental del comienzo de la película, como si nos faltara una pieza en el puzle.

No es la única vez que echemos en falta algo a lo largo del filme. Por ejemplo, al quinto hermano luchador de la familia, Chris Von Erich, al que Sean Durkin decidió no incluir “porque la película no podía soportar más tragedia“. Son precisamente esos intentos de Durkin por azucarar una historia tan cruda los que terminan pasándole factura a la película, hasta el punto de bordear peligrosamente con el género del telefilme. Son los actores y no el guion o el metraje los que consiguen sacar a ‘El clan de hierro’ de ese terreno pantanoso.

Fritz y Doris Von Erich

La falta de atrevimiento a la hora de profundizar en los demonios de cada hermano o en las luchas internas entre ellos, más allá de pequeños conatos, nos llevan a la raíz del problema: Fritz Von Erich. El director parece echar el freno, quién sabe si por contentar a la familia o por no meterse en un jardín, cuando la película pide valentía para retratar al padre de familia. No quiere decir que no lo haga, sobre todo a través de la mujer de Kevin, Pam (Lily James). Pero, conociendo la historia original y los graves problemas emocionales y físicos que ocasionó a sus hijos, es evidente que su personaje sale demasiado bien parado o demasiado mal tratado, según se mire.

Otro mal trato, aunque esta vez muy diferente, es el de la madre, Doris Von Erich. Tener a Maura Tierney interpretando a una madre ultracatólica con una nula gestión emocional, en quienes sus hijos ven una barrera y no un apoyo a la hora de tratar dinámicas familiares tóxicas hasta que se da de bruces con las consecuencias de esta crianza, y no aprovecharla lo suficiente, es un debe del director que lastra el resultado final de la película.

Un resultado final que, a pesar de estos problemas, deja un buen sabor de boca, sobre todo gracias a un último tercio tan duro como emotivo y esperanzador. Es posible, además, que entre en el selecto club de películas que mejoran con el paso del tiempo o con un segundo revisionado. La cinta está muy bien recreada en los años 80 tanto en música y estilo como en las personalidades, combates y cultura del wrestling de la época. Ya solo por eso y por las actuaciones de los hermanos, ‘El clan de hierro’ gustará a fanáticos de la lucha libre, pero más aún a aquellos que no conozcan tanto la historia de los Von Erich. Prepárate, porque nada más salir de la sala querrás leer todo sobre ellos.

7

Lo mejor: La química entre los cuatro hermanos. El despliegue físico y emocional de Zac Efron. Las peleas sobre el ring.

Lo peor: El guion podría haber sido mejor teniendo en cuenta la historia. Falta valentía en ciertos momentos. Algunos personajes están desaprovechados, sobre todo la madre.

Contenido original de eCartelera

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