¿Qué son precuela, secuela, recuela e intercuela? (con ejemplos)
Para nadie es un secreto que, si la industria cinematográfica ha tenido éxito en los últimos años, se debe a sus grandes franquicias. Es cierto que algunas películas originales tienen éxito año con año, pero gran porcentaje de la recaudación anual proviene de personajes o historias ya establecidos. En aras de seguir explotando conceptos familiares para el público, Hollywood ha recurrido a términos como secuela, precuela, y más recientemente, recuela o intercuela. Pero, ¿qué caracteriza a cada uno de ellos?
Precuela
En más de una ocasión, la industria cinematográfica ha recurrido a historias donde se nos cuentan los orígenes de personajes o acontecimientos que ya vimos en pantalla. Si bien, todas estas historias se nos venden como un complemento para enriquecer lo que ya conocemos, muchas veces sólo es un pretexto para “estirar la liga”. Y también para que los estudios sigan ganando dinero con marcas ya probadas. Las precuelas anteceden una historia central estrenada con anterioridad. Su función es llenar algunos huecos temporales con acontecimientos de los que no se sabe o se tienen muy pocos detalles. Para considerarse precuela, el relato debe ser estrenado después de la historia original.
El término precuela es considerado un neologismo por el poco tiempo que lleva en el imaginario colectivo. Se atribuye al autor americano Anthony Boucher, y su uso se data a 1958, cuando lo empleó para hablar de la novela They Shall Have Stars. Sin embargo, hay quienes aseguran que su origen no tiene una fecha específica, pues se manejó, sin saber, en diversos formatos. Por ejemplo, el poema perdido Cipria, perteneciente a la antigua literatura griega, es tomado por muchos como una precuela de La Ilíada, la obra clásica de Homero.
The Golem: How He Came into the World (1920), de Paul Wegener y Carl Boese, es considerada la primera precuela en la historia cine, un relato que antecede a The Golem (1915). Algunas cintas que funcionan como precuelas de franquicias importantes son: Star Wars (Episodios I a III), las trilogías de El Hobbit y Animales fantásticos, y Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes.

Secuela
Este término representa todo lo contrario a una precuela. En vez de retroceder en el tiempo, continúa la historia inicial y nos deja conocer qué sucede tras el fin de la misma. Para Hollywood, hacer secuelas es el pan de cada día cuando una película resulta particularmente exitosa. Suelen contar con el mismo elenco, o al menos con el regreso de algunos actores. Usualmente, se espera que mantengan el mismo tono, pero no es una regla. Logan (2017) es una secuela de Wolverine: Inmortal (2013), pero su contenido temático es mucho más adulto, e incluso tuvo otra clasificación.
Desgraciadamente, la reputación de las secuelas ha cambiado en los últimos años. Hace algunas décadas, las secuelas sólo se rodaban cuando la película anterior era todo un acontecimiento cinematográfico. En la actualidad, la recaudación en taquilla suele tomarse como el factor decisivo, y eso impide que muchas secuelas tengan la calidad necesaria.
La primera de ellas, The Fall of a Nation, se estrenó en 1916. Thomas Dixon Jr. la adaptó y dirigió basándose en un libro de su autoría, y sirvió para continuar la historia de The Birth of a Nation (1915). Curiosamente, se le considera una de las películas más racistas de todos los tiempos.
Algunos ejemplos de secuelas notables son: El padrino 2, Spider-Man 2, Batman: El caballero de la noche, Top Gun: Maverick o Terminator 2: El juicio final.

Recuela
Aunque los términos anteriores son conocidos por la audiencia, en los últimos años han surgido otras formas de continuar o “reinventar” las narrativas cinematográficas. Una de esas formas es realizar una recuela, es decir, una combinación de remake y secuela. Su narrativa sigue una fórmula ya probada por películas anteriores; básicamente, repite los aciertos o elementos funcionales, reconoce los acontecimientos previos, pero no los explota con los mismos personajes. O al menos no con todos. En pocas palabras, los personajes originales sirven como mentores o para “pasar la estafeta” a una nueva generación.
Curiosamente, muchas franquicias de antaño han aplicado las recuelas para conseguir espectadores de generaciones que probablemente no vieron sus películas originales. Star Wars hizo lo propio con El despertar de la fuerza (2015): mantuvo a los personajes ya conocidos (Han Solo, Luke Skywalker y la princesa Leia), pero poco a poco se deshizo de ellos para introducir a una nueva generación de héroes (Rey, Finn y Poe Dameron). Con la saga Scream también pasó lo mismo. Sydney, Gale y Dewey compartieron sus conocimientos sobre Ghostface a los nuevos protagonistas: Samantha, Tara, Mindy y Chad.
Una tendencia interesante y que se presta a muchas posibilidades, pero que no todos los estudios, directores y guionistas han abordado de la manera más inteligente.

Intercuela
De los términos aquí mencionados, podríamos decir que es el más reciente y no tan explotado. Sin embargo, ha dado resultados atractivos. Una intercuela es aquella cinta cuya trama sucede entre dos películas estrenadas anteriormente. Su finalidad es complementar algún hueco narrativo y aportar datos que, por fallas en el guion o edición, no llegaron a las cintas previas. Incluso sirve para ejemplificar hechos ya mencionados o aportar nuevos puntos de vista.
Rogue One: Una historia de Star Wars (2016) es un gran ejemplo de intercuela. Sus acontecimientos ocurren poco antes del inicio de Una nueva esperanza, pero después de La venganza de los Sith. El robo de los planos de la Estrella de la Muerte es fundamental para el Episodio IV, pero nunca se supo cómo ocurrió. Ésta película lo explica sin alterar la cronología conocida. Saw X: El juego del miedo (2023) es otro buen ejemplo. Si bien, es la décima entrega de su saga, cuenta la historia de John Kramer entre la original Saw y Saw II. Ambas cintas tuvieron buenos resultados y son consideradas entre las mejores entregas de sus franquicias.


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