‘Stranger Things: The First Shadow’: Hawkins llega al teatro con un regalo para los fans y un punto de partida para novatos

‘Stranger Things: The First Shadow’: Hawkins llega al teatro con un regalo para los fans y un punto de partida para novatos

Cuando Netflix pasó de enviar películas por correo postal a ofrecer un catálogo online se inició una pequeña revolución que cambió por completo el panorama del entretenimiento audiovisual. La industria parece moverse más rápido que nunca, obligando a las majors, y también a las plataformas, a reinventarse constantemente, a buscar nuevas maneras de ganar nuestra atención en un panorama en el que la oferta llega a ser abrumadora.

No son los primeros en pasar de la pantalla al teatro, pero sí pueden ser pioneros en introducir un nuevo capítulo de uno de sus títulos todavía en emisión. Stranger Things: The First Shadow‘ quiere actuar como puente entre la cuarta temporada, que vimos en 2022, y la quinta, que se está haciendo de rogar por las huelgas de Hollywood. Un interesante intento de ver cuánto puede dar de sí una de sus propiedades más versátiles y populares.

Pero llevar Hawkins al teatro conlleva un problema muy importante: si queremos ver este capítulo, no nos queda otra que viajar a Londres y comprar una entrada del Phoenix Theatre. Al menos de momento. Una serie vista por millones de personas en todo el mundo, ahora solo disponible en un lugar del planeta. El reto de los hermanos Duffer consistía en dar con un capítulo que expandiera la mitología de la serie pero que no fuera completamente vital para seguir la historia principal.

'Stranger Things: The First Shadow'

El resultado es una expansión de los flashbacks de la cuarta temporada centrados en Henry Creel, el chico que acabó convirtiéndose en el primer sujeto de experimentación del doctor Brenner. Uno. Una historia marcada por la tragedia que nos permite conocer un poco más al principal antagonista de la serie y explorar si esa oscuridad ha estado siempre en su interior o si viene del Upside Down. Y quizás darnos alguna que otra pista que vendrá muy bien a Once y los demás de cara a la batalla final.

‘The First Shadow’ es un nuevo ejemplo de la blockbusterización del teatro. La obra, dirigida por el mismísimo Stephen Daldry (nominado al Oscar por ‘Billy Elliot‘, ‘Las horas‘ y ‘The Reader‘), es un despliegue de efectos especiales y cambios de escenario que dejan a uno con la boca abierta durante las tres horas que dura. Ya solo con el prólogo vemos el impresionante trabajo del equipo de efectos e iluminación. Decorados con varias alturas, escenografía plagada de detalles, efectos de sonido, pantallas, proyecciones que aprovechan el diseño del teatro, humo que cubre el patio de butacas y alguna que otra sorpresa que nos introduce en un espectáculo en el que puede pasar cualquier cosa. Cuando empieza a retumbar la sintonía de la serie, el público ya ha estallado en vítores y aplausos. Eso no te lo da la televisión.

Pero Daldry y los Duffer saben perfectamente que no están haciendo un capítulo para televisión, sino una obra de teatro. ‘The First Shadow’ es casi más una historia de personajes que la propia serie. El guion, escrito por Kate Trefry (del equipo de guionistas de la serie) bajo una historia ideada por Matt y Ross Duffer, Jack Thorne y ella misma, quiere presentarnos a un Henry Creel que de verdad intentó tener una adolescencia normal a pesar de que ya llegó a Hawkins con sus poderes telequinéticos, con traumas de ciertas cosas que le pasaron cuando vivía con su familia en Nevada (el estado de la mítica Área 51), con un padre alcohólico, una hermana pequeña que le tiene miedo y una madre que está convencido de que le odia.

'Stranger Things: The First Shadow'

En su primer día en el instituto de Hawkins conoce a Patty, hermana adoptiva de Bob Newby, el personaje que fue interpretado por Sean Astin en la serie. Patty es acosada en el colegio por haber sido acogida por el director del instituto, y como Henry se ha refugiado en mundos de fantasía como los cómics. Pronto, tanto Henry como Patty se sienten un poco menos solos. Pero algo demanda la atención de Henry cada noche en el ático de su casa. Una necesidad de poder, de sangre. Cuando las mascotas de varios alumnos del instituto empiezan a aparecer muertos en desagradables circunstancias, el pánico empieza a adueñarse del tranquilo pueblo norteamericano.

La obra se podría considerar dos capítulos especiales de la serie, un primero que rinde homenaje a las comedias de instituto y un segundo que es puro ‘Stranger Things‘. Hawkins a finales de los 50 parece el Riverdale de los cómics de Archie, con su local de moda (con cervezas en vez de batidos), su iglesia y el clásico instituto lleno de adolescentes que sin saberlo están iniciando el despertar sexual de América. Cuando Henry llega le presentan a varios de los alumnos y alumnas más destacados, entre los que se encuentran personajes conocidos, como Joyce, Jim Hopper y Bob, o los padres de los futuros protagonistas de la serie, como Alan Munson, que nos desvela que la teatralidad de Eddie le venía de familia.

Mientras que Oscar Lloyd y Christopher Buckley interpretan a unos Hopper y Bob que recuerdan un montón a las versiones de David Harbour y Sean Astin, Isabella Pappas encarna a una Joyce muy diferente a la de Winona Ryder. La nominada al Olivier (ahí es nada) convierte a la madre de Will Byers en una líder con mucha personalidad que nos deja ver uno de los aspectos más interesantes de esta historia: cómo la influencia de todo lo que ha ocurrido en Hawkins lleva tiempo marcando a sus habitantes. Los tres destacan como un prototipo del equipo que formarán los niños protagonistas de ‘Stranger Things’ varios años después.

'Stranger Things: The First Shadow'

Un impresionante Louis McCartney poseído por Henry Creel

Pero el show no les pertenece a ellos, sino a Henry. Louis McCartney realiza un trabajo absolutamente apabullante con un papel que le exige dar el 200% desde que aparece en escena. Su Henry es un chaval atormentado y McCartney se mantiene constantemente en personaje hasta el punto de que tiene que acabar cada función exhausto de acumular tensión en la cara, de los cambios de humor y de voz que implican su conexión con el Upside Down (impresionante trabajo del departamento de sonido, por cierto). Louis McCartney consigue complementar la estupenda interpretación de Jamie Campbell Bower en la serie con un Henry más humano e inocente, uno al que todavía le queda un resquicio de esperanza de que lo que le ocurre no ha determinado su futuro para siempre. Lo que tiene que hacer cada noche en el Phoenix Theatre no es para nada fácil, y es más encomiable si cabe porque se trata de su primer trabajo sobre las tablas. Si ya Henry en la serie era un villano fantástico, ver su espiral de oscuridad en directo en teatro es impresionante.

Ella Karuna Williams interpreta a Patty Newby, pieza clave en la obra. Un personaje también complejo que hereda parte de la problemática de los niños de ‘Stranger Things’: un padre que no le entiende, unos compañeros que no la aceptan, un pasado que es un misterio. Quizás sufre el efecto Margot Robbie que apuntaba Helen Mirren en ‘Barbie‘: cuando vemos la personalidad que derrocha y su presencia en el escenario cuesta creer que Patty pueda ser aislada en el instituto y no una de las populares. Pero igual que Once, que Dustin, que cualquiera de los protagonistas de ‘Stranger Things’, logra transmitir el precio a pagar por ser diferente y cómo lidia con sus propias cicatrices. Y su química con McCartney funciona, y ese es el centro de la trama. Es muy probable que su nombre sea mencionado de alguna forma u otra en la quinta temporada.

La obra muestra algunas de las escenas que vimos en la cuarta temporada de la serie traducidas al teatro. Nos traslada, por ejemplo, al laboratorio del doctor Brenner (interpretado por un quizás demasiado enérgico Patrick Vaill) para presenciar los primeros experimentos con Henry, y nos lleva a cruzar la puerta con la vidriera de la flor e internarnos en la mansión Creel. El escenario se transforma constantemente con la ayuda de varios discos giratorios en el suelo (y los actores que ejercen muchas veces de disimulados tramoyistas), y juega de manera increíblemente precisa con la atención del espectador para ocultar todo lo posible los cambios de escena o las sorpresas. Todo está tan ajustado que una milésima de segundo más tarde se descubriría el pastel. Por eso no es de extrañar que el reparto salga a recibir las merecidísimas ovaciones del público con una cara de que van a dormir muy bien esa noche.

'Stranger Things: The First Shadow'

Una obra de ‘Stranger Things’ implica esperar lo inesperado. Como que, de pronto, se convierta en un musical, o que tenga una obra dentro de una obra, o por supuesto que se rompa la cuarta pared. Hay efectos realmente increíbles, aunque aquellos que vayan esperando una horda de Demogorgons quizás acabarían algo decepcionados. Pero ‘The First Shadow’ también nos lleva al Upside Down y juega tremendamente bien con la imaginería de la serie y los juegos de dobles y de proyecciones.

Al ser una precuela es una fantástica manera de introducirse en el universo creado por los Duffer. De dejarse llevar por esa comedia tan de las películas de los ochenta y de pegarse unos buenos brincos en la butaca cuando se vuelve más oscura y terrorífica. Este capítulo se apoya menos en la cultura popular que la serie, aunque no le falten sus guiños frikis. Y al no dejar de pasar cosas, y ya solo con el despliegue técnico y artístico, es un espectáculo que justifica en sí mismo el precio de una entrada.

Pero los que son fans de ‘Stranger Things’ van a gozar este inesperado regalo que ayuda a hacer la espera para la quinta temporada más corta. Tiene todo lo que engancha de ‘Stranger Things’ y sabe aprovechar fantásticamente las posibilidades del teatro, no solo en efectos sino también a la hora de crear una conexión con los personajes y la acción al tenerlos delante. Y a pesar de escuchar apellidos que nos suenan, la obra no se vende al fanservice como por ejemplo lo hace ‘Harry Potter y el legado maldito’.

'Stranger Things: The First Shadow'

El mayor inconveniente que tiene, más allá de tener que irse a Londres para viajar a Hawkins, es el problema frecuente de las precuelas. Si Joyce y Hopper estaban ya tan metidos en el misterio que ocurrió con la llegada de Henry a su instituto, ahora al ver la serie no tiene mucho sentido que les pille tan por sorpresa todo lo que ocurre con Will, Once y los demás. Con lo cuidadosos que parecen haber sido los Duffer para encontrar esa manera de indagar un poco más en Uno, en qué le pasó antes de Hawkins y en su transformación en vínculo inquebrantable con el poder más ponzoñoso del Upside Down, resulta bastante gratuito que hagan tambalearse los cimientos de su serie de una manera tan burda.

Pero más allá de eso, ‘Stranger Things: The First Shadow’ logra el objetivo de demostrar que la pequeña pantalla se queda, precisamente, pequeña a la creación de los Duffer. Que Hawkins, el Upside Down y su tono nostálgico-friki-aventurero pueden tener muchas patas. Que son capaces de seguir equilibrando la comedia, el suspense, la aventura y el terror para que tres horas se pasen volando. Y que Stephen Daldry debería sacar a pasear más su vena geek. Al terminar la función estaba a las puertas del teatro preguntando a todo el mundo qué nos había parecido, realmente interesado en escuchar qué tenía que decir su público. Tengo la ligera sensación de que se fue muy contento a casa ese día.

Si no puedes escaparte a la capital británica, no te preocupes. ‘The First Shadow’ no revoluciona la trama de la serie ni ofrece detalles vitales que vayan a perjudicar el visionado de la quinta temporada. Pero si tienes la oportunidad de ir a Londres en los próximos meses, no te arrepentirás si te atreves a cruzar las puertas del Phoenix Theatre para transportarte al estado de Indiana, donde los misterios solo acababan de empezar.

‘Stranger Things: The First Shadow’ ya se ha estrenado en el Phoenix Theatre, situado en Charington Cross Rd. (muy cerca de las paradas de metro de Tottenham Court Road y Leicester Square). De momento Netflix no ha anunciado planes de gira o de expansión a otros territorios, pero sería el paso lógico si tiene éxito: llevar Hawkins a todos los rincones posibles y conquistar, como ya hicieron con la tele, otra ventana a nuevos mundos e historias.

Según Deadline, ‘The First Shadow’ sí llegará a cruzar el charco para estrenarse en Broadway, y aún más: será solo la primera obra de una trilogía que iría debutando en Londres cada dos o tres años. Falta que Netflix lo haga oficial, pero de ser así, tenemos Upside Down para rato.

Contenido original de eCartelera

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