‘Bottoms’ – Maldad. Caos. Chicas.

‘Bottoms’ – Maldad. Caos. Chicas.

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Un caricaturesco cruce entre ‘El club de la lucha’, ‘Chicas malas’ y ‘Súper empollonas’. Así podríamos definir ‘Bottoms’, una sátira de las películas de instituto que incumple la primera norma de las sátiras: Ser creíble dentro de sus propios términos. Porque cuando una sátira deja de ser creíble, deja de ser una sátira para convertirse en una parodia. Y sin Leslie Nielsen de por medio las parodias ya no son ni tan divertidas ni sobre todo tan convincentes y efectivas.

A ‘Bottoms’ le pueden sus intenciones de resultar política, ‘queer’ y sobre todo relevante de una manera a la vez demasiado tibia y moderada, lo que en última instancia agua su sentido del humor y provoca que se pierda por el camino; por ejemplo, desaprovechando a los secundarios y a las propias integrantes de su “club”. Ambiciona tanto el estatus de clásico moderno que corre directa hacia la meta sin reparar en lo que está despreciando por el camino.

No deja de ser más o menos la típica película de instituto “heteropatriarcal” a la que como un calcetín se la ha dado la vuelta. Pero el juego es tan obvio que hace falta algo más, al menos para poner en valor el concepto… como hicieron ‘Chicas malas’ y ‘Súper empollonas’. ‘Bottoms’ combina el tono satírico de la primera con el “flow” de la segunda, si bien el resultado, por más que sea entretenido, ni es tan divertido ni satisfactorio como en cualquiera de las dos.

Es por culpa de un obcecado simplismo excesivo que hiere su credibilidad, y que rompe en un clímax demasiado forzado y estúpido como para que podamos tomarla en serio (pero en broma). O viceversa. Y es que más que política, ‘queer’ o relevante, ‘Bottoms’ se siente como una chorradeta con carisma y algunas ideas brillantes a la que le cuesta un mundo hacer del chiste una gracia, dado que además su pose transgresora choca de morros con su esencia comercial.

Un medio-medio en el que se siente sospechosamente cómoda, y que hace que dicha actitud irreverente resulte demasiado conveniente como para que unos la puedan abrazar (cosa que harían en cualquier caso…) sin que otros se tengan por qué ofender (aunque por descontado, lo harán…). De ahí que ‘Bottoms’ sea un buen entretenimiento caricaturesco a la postre insatisfactorio que después de estar hora y media expectantes nos deja con ganas de reír.

Y de haberla amado u odiado.

Por Juan Pairet Iglesias
@Wanchopex

Original del portal El Septimo Arte

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