Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024) – Crítica de la película

Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024) – Crítica de la película

Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024) tiene un inicio tan fantástico como emotivo. El Ecto-1 –con su característica sirena– recorre de nueva cuenta las calles de Nueva York persiguiendo fantasmas. Dentro de él va la nueva generación de Cazafantasmas. El siempre entusiasta Gary (Paul Rudd), la antes escéptica Callie Spengler (Carrie Coon), y sus dos hijos adolescentes, Trevor (Finn Wolfhard) y Phoebe (Mckenna Grace). Esta última, la única heredera del talento científico de su ya finado abuelo, Egon Spengler (otrora interpretado por Harold Ramis).

La emoción de esta escena recuerda poderosamente a la famosa secuencia de Star Wars: Episodio V – El Imperio contraataca (1980). En aquella, un destartalado Halcón Milenario intenta hacer el salto a velocidad de la luz. Tanto el Halcón como el Ecto-1 son cacharros casi inservibles, pero si siguen rodando (volando) es porque en ambos casos se trata de vehículos icónicos. Sin el Ecto-1 no podría haber Cazafantasmas.

Esta fabulosa secuencia es la promesa de una película que nunca veremos. Y es que a partir de aquí todo irá en caída libre. Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024) es una de las peores películas de la saga. Tiene un guion torpe, mal estructurado, carente de ritmo, con exceso de personajes (la mayoría inservibles a nivel narrativo) y una edición que hace evidente los muchos cortes a los que fue sometida la versión final del filme.

Ghostbusters 2024, imagen de la nueva película de Cazafantasmas Apocalipsis fantasma.

La trama es nimia: los Cazafantasmas encuentran una esfera donde está atrapado algún dios malvado capaz de congelar todo a su paso. Por supuesto, este poderoso ente escapará de su prisión e irá tras nuestros héroes. Concretamente contra la unidad contenedora situada en la vieja estación de bomberos que desde 1984 funge como hogar de los atrapa espectros.

Lo que aquí narro en unas líneas, el guion (escrito por el director, Gil Kenan, junto con Ivan Reitman) se tarda hora y media en desarrollar. Si algo abunda aquí son las explicaciones no pedidas. De dónde viene el fantasma, por qué lo atraparon, cómo lo atraparon, por qué es una amenaza y cómo es que el personaje de Kumail Nanjiani (que aquí hace las veces de Rick Moranis) será clave para detenerlo.

¿A quién le importa toda esa información? Lo que queremos es ver a los Cazafantasmas ¡cazar fantasmas! y eso es justo lo que no vemos. ¿Cómo es que nadie se dio cuenta que tanta exposición provoca que esta película sea terriblemente aburrida?

Peor aún: mientras los Cazafantasmas salen a trabajar, nos quedamos atrapados con Phoebe, a quien ya no pueden llevar a las misiones porque -apenas se enteraron- la niña es una menor de edad. Pobre Phoebe. Pero más pobres nosotros, porque en vez de vivir las aventuras con el resto del equipo, nos quedamos con esta niña que en su soledad hará amistad, nada más ni nada menos, que con una fantasma adolescente llamada Melody (Emily Alyn Lind). Una subtrama que pudo ser interesante pero que al final no lleva a nada y sí consume demasiado tiempo de pantalla.

Ghostbusters 2024, imagen de la nueva película de Cazafantasmas Apocalipsis fantasma.

Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024) cumple en el terreno de la nostalgia. No son pocos los guiños y los cameos de personajes (y fantasmas) de la cinta original. Algunos mejores logrados que otros, pero en general las referencias resultan forzadas e innecesarias. Lo mismo sucede con el cast original, Ray (Dan Aykroyd) es quien más tiempo tiene en pantalla, pero lo desperdicia en (adivinen) aburridas explicaciones. Lo mismo sucede con Winstone (Ernie Hudson), cuyo personaje no se desarrolla, o con Janine (Annie Potts) la feroz secretaria de los Cazafantasmas reducida aquí a poco más que un maniquí. La excepción es Bill Murray. Sus escenas (que son muy pocas) resultan hilarantes y con una carga de cinismo muy cercanas al espíritu del filme de 1984.

El tamaño del desastre se hace mayor al compararla con la cinta previa. En Ghostbusters: El legado (2021), Jason Reitman (hijo de Ivan, el director de la Ghostbusters original) demostró que se podía reiniciar la franquicia de manera efectiva, emotiva y divertida, apelando tanto a los viejos fans (que ya rondamos los cuarenta y pico de años), como a las nuevas generaciones.

Inexplicablemente, teniendo todo a su favor, el director Gil Kenan (y guionista de la anterior) no logra emular el éxito de El legado, pero tampoco se acerca, ni tantito, al guion casi perfecto de la cinta original. Kenan hace complicado lo que debió ser simple, y pierde una a una las muchas oportunidades de éxito que tiene enfrente, insistiendo en la necedad de sobrepoblar el guion con personajes poco trascendentes y extraviándose en la servidumbre que le obliga a cumplir con la nostalgia de hace cuarenta años.

Buenas noticias para la versión con un reparto de puras mujeres (Cazafantasmas, 2016) tan ridículamente vilipendiada en su momento: ni esa cinta resulta tan errática, aburrida y mal hecha como lo es Ghostbusters: Apocalipsis fantasma (2024).

¿Ésta es la muerte de la franquicia? La taquilla y los fans tendrán la última palabra.

autor Crítico de cine con 16 años de experiencia. Confundador de Filmsteria!. Actualmente escribe en Eje Central, El Universal y Cinepremiere. Se volvió fan del vodka martini por culpa del 007.

Contenido original de Cine PREMIERE

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