Un manual de ‘red flags’ – El desaire convirtió un corrido popular misógino en una película feminista

Un manual de ‘red flags’ – El desaire convirtió un corrido popular misógino en una película feminista

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Uno de los corridos más famosos en Saltillo, Coahuila -y que por un tiempo se convirtió en una de las baladas más emblemáticas de México- es el “Corrido de Rosita Alvírez”. Aquella pieza musical ahora se convierte en la inspiración de la película El desaire.

De autoría desconocida (algunos investigadores lo atribuyen al músico saltillense Felipe Valdés Lealde, mientras otros afirman que es de dominio público) el famoso corrido, ambientado en 1935, cuenta la historia de Rosita, una adolescente a la que “le cuadran los bailes” y por ello no escucha las advertencias de su madre a no salir de noche.

Ya en la fiesta, un tal Hipólito la quiere sacar a bailar, pero Rosita le hace un desaire. Molesto, el tipo saca una pistola y le dispara tres veces. “Por andar de pizpireta te ha de llegar el día”, dice el corrido, mientras que el personaje de Rosa, ya muerta, le pide a su amiga Irene que no olvide su nombre, y le aconseja: “cuando vayas a los bailes, no desprecies a los hombres”.

Se trata de una historia que normaliza la violencia hacia las mujeres, haciéndolas culpables de su propia muerte por atreverse a desairar a los hombres.

El cine mexicano se ha inspirado en este corrido al menos en tres ocasiones con cintas como Aquella Rosita Alvírez (1965), Yo fui novio de Rosita Alvírez (1954) y Rosita Alvírez, destino sangriento (1982). Pero ahora, a casi noventa años de aquella canción, el cineasta mexicano Gabriel Ramos dirige la película El desaire (México, 2025). El filme está igualmvicente inspirada en el Corrido de Rosita Alvírez, pero con un giro muy diferente al de sus predecesoras, ya que si en aquellas se normalizaba la violencia contra la mujer, en El desaire la anécdota se narra como lo que es: un feminicidio.

En esta nueva cinta, Rosita (Vico Escorcia) es una adolescete que vive con su madre en Saltillo. Luego de la muerte de su padre (en oscuras circunstancias) Rosa abandonó los estudios, para atender el negocio familiar: una modesta florería.

Recientemente Rosa ha decidido volver a la universidad, todos están felices con la decisión excepto su novio, Juan (Guillermo Alonso), un tipo en apariencia afable pero que poco a poco va mostrando un tamiz machista al grado que se opone a que Rosa estudie porque “yo no vas a tener tiempo para mí”.

Vico Escorcia en la película El desaire.

Las cosas se complican aún más cuando Rosita comienza a ser acosada por Héctor (Joshua Okamoto), un joven cliente de la florería que insiste en invitar a Rosa a salir, no obstante que ella le explica que tiene novio.

“Lo que hicimos fue inspirarnos en este corrido, pero también nos detuvimos a observar que toda la gente lo canta sin detenerse a pensar qué está cantando. De ahí surge la inquietud de hacer este proyecto”, nos platica Gabriel Ramos, director de la película.

“Yo tengo dos hijas” menciona Ramos, “una de 16 y otra de 14, y lo cierto es que para mí este proyecto se volvió algo muy personal, había una necesidad de contarle esta historia a mis hijas, dejarles esta película como legado”.

Gabriel Ramos es también director del Epic Film Institute en la Universidad Carolina de Saltillo, que es la única escuela en todo el estado que ofrece la carrera de producción cinematográfica. “Se trata no solo de hacer proyectos reales”, comenta Ramos, “sino de además descentralizar la producción de cine en México, ya que el 90 porciento de las producciones se hacen en la CDMX”.

Para Gabriel resulta sorprendente que el corrido no solo se siga cantando “a todo pulmón” sino que nadie parece darse cuenta que se está hablando de un feminicidio. “En el corrido, el personaje de Rosa pareciera que tiene la culpa de que la asesinen, eso también provocó en mí la necesidad de hacer esta película”.

“Es un manual de red flags para las chicas”, menciona el director. “Y para los hombres también, principalmente”, agrega Karen Martí, actriz mexicana que en El desaire, interpreta a Irma, la amiga y confidente de Rosa.

“Yo soy feminista, creo que todos, todas y todes somos más feministas de lo que pensamos, porque el feminismo lo que busca es la equidad de género”, comenta la actriz quien ha trabajado en series tan exitosas como Las muertas (2025) y tan emblemáticas como La Rosa de Guadalupe (2014- 2025).

película El desaire.

“Hacer cine es mi pasión, y cuando leí el guion definitivamente acepté participar porque la historia va con la bandera que defiendo. No pudo ser más perfecto”.

Uno de los aspectos que más destacan del guion es el catálogo, tan bien “curado”, de pequeños micromachismos que el novio de Rosita va desplegando poco a poco. Desde quejarse por cómo chupa una paleta, hasta reclamarle por subir de peso y el clásico de clásicos: revisarle el celular.

“Yo escribí la primera versión del guion junto con Elena Barbosa y Jorge Sarmiento”, comenta de nueva cuenta Gabriel, quien también es guionista de la cinta. “Nos pusimos a escribir y aterrizamos un poco la historia, pero sentíamos que todavía le faltaba algo. Entonces invité a otros amigos guionistas como Alba Garza de Monterrey e hicimos un super team porque Alba y Elena pulieron mucho los diálogos”, comenta Ramos.

“También nos basamos en este documento que se llama ‘El Violentómetro’, creado por el IPN para medir y clasificar las diferentes manifestaciones de violencia cotidiana. De ahí salieron muchos de los diálogos y actitudes de Juan que, como decíamos, son un catálogo de red flags cotidianas. No hay mujer que no haya escuchado esas frases al menos una vez en su vida”.

Al centro de esta historia está Rosa, interpretada con aplomo por Vico Escorcia, quien puede presumir una larga lista de series y películas en las que ha participado pero que ahora, con El desaire, consigue su primer protagónico.

“Fue un reto bien grande, me daba muchísimo miedo, muchísimo miedo porque al llegar a Saltillo de pronto es como, bueno, está ya toda esta infraestructura, toda esta obra, este escenario puesto. Es el momento de que tú cuentes esta historia y que los demás personajes se alimenten de ti. Y también con la responsabilidad de que es una historia muy conocida en México. Todos tenemos una imagen en nuestra cabeza de Rosita Alvírez cuando pensamos en el corrido.”

“Fue un reto muy grande, pero como que me tuve que engañar a mí misma desde un principio a decir,¿estás lista? Tú solo haz lo que sabes hacer y todo va a salir bien.”, comenta Vico, quien no solo fue protagonista de esta historia sino que además también fungió como productora.

Película El desaire.

“Si, también fui productora. Fue una decisión de mi agencia y tomé control de diferentes aspectos: contribuí con el casting, tuve voz y voto en las decisiones, traje actores, en general tuve más agencia sobre cómo se llevaría el proceso de la película”, nos dice Vico quien no niega que disfrutó tener ese poder en la producción, a diferencia de otras donde solamente llegaba al set a actuar.
Mientras que en el corrido el agresor tiene nombre y apellido, en El Desaire se trata de dos agresores, Juan (Guillermo Alonso), el novio de Rosa, y Héctor (Joshua Okamoto), quien, con el pretexto de comprar flores, insiste en invitar a Rosa a salir.

El guion juega con las preconcepciones sociales: Juan se ve pulcro, guapo, y puede pasar como “un chico bueno”, mientras que Héctor se ve más rudo, insistente, y proyecta cierta maldad inherente.

Respecto a esta diferencia entre los personajes masculinos, Guillermo Alonso comparte una anécdota: “Por accidente existió una dinámica donde estábamos Joshua y yo platicando con una señora y la señora se enteró de la película y dijo, ‘¡Ah!, Ya sé por dónde va’. Y sin hacernos preguntas, sin conocernos y sin saber nada, de repente nos dice: ‘tú eres malo, y tú eres bueno’”.
Alonso, con gran experiencia en series norteamericanas, comenta que mucho de su actuación está en la mirada, en las pausas, en la intención de las palabras. “Pienso que muchas veces estas microagresiones están, existen, pero a veces pasan desapercibidas. Por ejemplo está el personaje de la mamá [Irene Arcila] quien le dice a Rosa que entienda al novio. Eso también era importante mostrarlo, la violencia y los micromachismos pueden venir de todos lados”.

“Fue una experiencia muy extraña porque había chistes que yo a la hora de leer el guion… quizá me saltaron, y no fue hasta la prueba del guión donde escuché esas frases y esos micromachismos en voz alta y vi la reacción de la gente. Algunos hombres se rieron y las mujeres no. Entré en conciencia de que no sonaba tan ligero como cuando lo dices en voz alta. Fue muy fuerte, es una experiencia que, aunque es ficción, me hizo sentir vulnerable.”, confiesa Vico.

Por su parte, Joshua Okamoto, quien interpreta a este personaje que parece dedicarse al narcomenudeo y que acosa insistentemente a Rosa, habla sobre cómo Guillermo, el novio de Rosa, y él, surgen en realidad de un mismo personaje.

“Ambos parten de Hipólito, el asesino en el corrido de Rosita. Creo que fue un acierto dividirlo en dos porque todo el tiempo estamos manejando la tensión con el espectador de no saber de dónde va a venir el golpe, si de Héctor o de Juan. Creo que Héctor en el fondo es alguien que está buscando encontrarse con el amor, simplemente como que su acercamiento no es el adecuado y cae en el lugar común que es el machismo, que es el acoso”, dice Okamoto.

La película, con ese impactante final, te deja pensando, ¿qué se puede hacer ante este problema que pasa por tantas aristas: la social, la económica y la de la educación?, ¿Qué hacer?

“Sinceramente, creo que es un problema principalmente de los hombres, pero también creo que como mujeres inconscientemente contribuimos al problema porque tenemos muchos machismos internalizados.”, comenta Vico Escorcia. “Justo una amiga me dijo que su hermana le acaba de decir que si bajara 10 kilos se podría conseguir al hombre que quisiera. Son ese tipo de comentarios que, aunque quizá vienen de un lugar bueno o amoroso, pueden ser agresivos y suman a este ecosistema hostil. Entonces también como mujeres hay que ver cómo estamos contribuyendo al problema”.

Irene Arcila -actriz con amplia experiencia en televisión y que aquí interpreta a la mamá de Rosa- opina sobre el poder de decir no y lo importante de la educación. “Primero hay que enseñar que no es no. Eso es fundamental. Segundo, hay que enseñar a los hijos sobre el respeto, enseñarles que el amor no es tener celos, porque eso hasta lo dicen a veces las mujeres, ‘si no me cela es que no me quiere’.”

“Pero también hay que enseñarle a las mujeres a ser fuertes, volver un poquito a esa fuerza interna que tenemos las mujeres y enseñarle a los hombres esa espiritualidad y esa fuerza interna que tenemos para que entiendan que el amor no significa control”.
Por último, el director Gabriel Ramos habla sobre cómo el machismo está tan arraigado en la cultura. “Lamentablemente así es como se educan a los niños y también a las niñas en México. Yo creo que películas como esta hacen que nos veamos en el espejo. Muchos hombres se van a ver reflejados, y se van a cuestionar si están actuando bien con su pareja o no. Creo que es importante. Yo al ser padre de dos hijas, me es muy importante dejarles un documento al cual pudieran acudir y saber de la realidad de estos temas.”.

El desaire ya está disponible en salas. 

Película El desaire.
autor Crítico de cine con 16 años de experiencia. Confundador de Filmsteria!. Actualmente escribe en Eje Central, El Universal y Cinepremiere. Se volvió fan del vodka martini por culpa del 007.

Contenido original de Cine PREMIERE

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